Volver de Itaca con las alforjas llenas

Todo camino es de ida y vuelta, como digo con frecuencia a mis amigos, y siempre hay vías alternativas para llegar al destino que buscamos, sean éstas fáciles o no. La cuestión es que toda empresa que abordamos tiene riesgos, aciertos, aspectos mejorables (eufemismo para no usar errores), y lo mejor, posibilidades de triunfo. Cómo algunos verán, han pasado dos meses en los que no he escrito nada en la web. Y este no ha sido un tiempo de silencios, no, ha sido un tiempo de mucho, mucho escribir, literal y literariamente.

En 64 días que no ven el pelo en mi web he terminado (si es que puede decirse eso) el primer curso en la universidad, con el brutal aprendizaje del primer año y una carrera conjunta que ya no es más conjunta (niños, si leen esto no lo hagan en casa). He disfrutado del tiempo con mis amigos, por primera vez en mucho tiempo he tomado unas vacaciones, he aprendido mucho, pero mucho de unas cuantas personas que aparecieron en mi vida, he descubierto cosas fantásticas donde nunca imaginé pues nunca antes había mirado en ciertas direcciones, he retomado las historias y batallas conmigo mismo (no contra mí) y no he salido tan mal parado (la lucha es permanente, pero sin sangre, eh?). Sobre todo he descubierto que soy una persona frágil y fuerte, que las circunstancias, a veces, pueden ser difíciles de llevar, pero que también tengo entereza y fortaleza para luchar y salir adelante.

Han sido dos meses (y casi todo el año) de cambios, adaptaciones, de desarrollo de nuevas destrezas y de afinar mis habilidades, de regocijarme como niño al descubrir y aprender cosas nuevas. He vuelto a escribir, un nuevo personaje ocupa mis dedos (y mi cerebro) estos días. La poesía duerme quieta en un rincón de mi bolsillo. Ya despertará.

Sigo cascarrabias y quejándome un montón, a veces me río de mis propias locuras, qué se va a hacer. Todo tenemos nuestras manías. El punto es que he llevao más palo que una gata ladrona ( a la Peca Dora le encantará esto) pero no he perdido la alegría, todo lo contrario. Vengo de vuelta con las alforjas llenas.

Itaca siempre te regalará el viaje.

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