Traduciendo la Web 2.0: intermediación digital

Traducir. Foto de A30_Tsitika bajo licencia CopyLeft

En el mundo de la traducción existe al premisa de que nunca se traducen palabras sino culturas. Ante esta idea surge la duda del cómo se produce y qué implicaciones tiene este traducir. Umberto Eco hace un excelente análisis del proceso de la traducción en “Decir casi lo mismo“, obra editada por la Editorial Lumen donde reflexiona sobre el qué se dice, lo que se dice y cómo se dice.

Parecerá extraño hablar de traducción si el título de este artículo es Intermediación Digital. Es simple: todo proceso de traducción está enmarcado dentro de una intermediación cultural, en la que quien traduce cumple la misión de nodo/interface entre dos mundos: la cultura de partida y la de llegada. Si estos conceptos los aplicamos al proceso de facilitación y acercamiento desde y hacia el mundo digital, tendremos inequívocamente una experiencia de intermediación digital.

Hace algunos días en un taller sobre Web 2.0 uno de los participantes nos pidió que le tradujéramos el mundo 2.0. Esta petición me ha hecho reflexionar seriamente sobre nuestro papel en los procesos de enseñanza-aprendizaje de las estrategias de uso de las tecnologías de información y comunicación: hemos de ser, necesariamente, traductores.

¿Qué hacer ante un requerimiento de esta naturaleza?: traducir/intermediar. No hay otra opción posible. Llevar adelante esta empresa implica el conocimiento profundo de la cultura de llegada, pero ¿cómo será el movimiento?, ¿de la persona hacia el mundo digital o del mundo digital hacia la persona?: en ambos sentidos.

En el mejor de los casos tendremos el reto de ser interfaces transparentes que faciliten los procesos y no modifiquen los mensajes en el camino.

4 Comments

  1. Alguien me dijo que un traductor es un mentiroso. Estaba estudiando la carrera. Y me frustré. Luego descubrí que los medicos también son mentirosos, que los informáticos también lo son y que los docentes, también. Más tarde transformé mis palabras, y decidí que todos ellos maquillaban la realidad para aquellos ajenos al argot. Y ahora pienso que son facilitadores, y para facilitar, a veces hay que simplificar. Entonces vuelvo y pienso que realmente, los únicos que mienten de verdad, y porque necesitan solucionar un texto, un cotexto y un contexto, son los traductores, que quieren presentar una realidad que no existe en una cultura que no existe.
    Estamos globalizados, dicen, y esto no importa, dicen también.

    Un besito

  2. Yo creo que más que mentir es llevar al extremo la adecuación para crear o replantear situaciones o conceptos pseudo-análogos en la cultura de llegada y así mantener la “fidelidad” con el “espíritu” del texto origen en su relación con el contexto y la situación comunicativa. En este sentido, soy un mentiroso entonces.

    😉

  3. Después de leer esta entrada me ha dado por buscar “traducir” en la rae y he descubierto que etimológicamente significa “hacer pasar de un lugar a otro”, así que el campo semántico es más amplio de lo que creía. Traducir también podría ser entonces hablar porque hago pasar lo que tengo dentro al mundo por medio del lenguaje, o también escribir y más concretamente escribir poesía. En verdad poder hablar es como llevar en la cabeza una maleta llena de palabras y cuando quieres decir algo solo tienes que sacar las piezas y jugar con ellas. Entonces traducir es como tener una caja de herramientas lingüísticas.
    Es una paranoia pero quería compartirla. 🙂

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