Tengo un beso enredado en los dedos de la mano izquierda

Tengo un beso enredado en los dedos de la mano izquierda, la sacudo y no se va. Como si la vida se le fuera en ello, lucha desesperado agarrado al anular. Parece un beso de amor, de esos que te dan de verdad. ¿Será que me han amado y yo sin advertirlo?

Tal vez deba guardarlo por si llega alguien a buscarlo. Y si voy a la plaza y pregunto por su dueña. ¿Su dueña? ¿y si es un dueño, qué hago? ¿será muy feo devolverlo? Mejor no voy, no vaya a ser que alguien quiera aprovecharse de mi beso. ¿Mi beso? ¿mío? Claro, si lo tengo yo es porque me lo han dado. ¿Y si no me lo dieron a mi sino que sin querer se me enredó por ahí?

No, a fin de cuenta un beso es un beso y el que lo tiene es suyo. Mejor lo guardo en la mesilla de noche. Así aprovecharé de verlo de vez en cuando y volveré a sentir este calorcito rico en el pecho.

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