Tengo pájaros sangrando en los oídos

Tengo pájaros sangrando en los oídos
y su sangre muerta cae en mi cuello
—manchando mis días de alegría—
como si el sol quemara sus ojos.

Mis pájaros muertos con sus corazones congelados
golpean el cielo desierto de mis tardes.
Sus pequeños cadáveres corren veloces
y el viento luminoso los arrastra.
¿Adónde llevarán su canto moribundo?

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