Redes sociales

¿qué hacer para atraer más seguidores a la cuenta de Twitter?

Pintura con niños hablanco a través de vasos de plástico conectados con un hilo

Hace poco me han hecho una consulta graciosa: ¿qué hacer para atraer más seguidores a la cuenta de Twitter?

La primera cosa que me vino a la mente fue “conseguir seguidores puede ser fácil, mantenerlos es lo complicado”.

Una investigación preliminar me permitió hacerme una idea general de la situación de la cuenta de twitter en cuestión. Finalmente hice algunas recomendaciones generales que pueden ser de utilidad a cualquier persona o empresa.

Como todo el mundo sabe en Kitiplá nos dedicamos a investigar en el diseño y la comunicación. Así que esto va un poco orientado en lo que publicó Máximo (@omixam) hace días sobre The Design Ladder, ¿en cuál escalón estás, por cierto? :)

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Ni Ping ni Pong ni Ná

Danboard – Music recharge. Foto de Francesco Pappalardo

Es ampliamente conocido entre mis amigos, sobre todo de aquellos amantes de la tecnología, mi odio visceral hacia iTunes como super-ultra-mega-extra aplicación multitodo a la que solo falta echarle patatas en plan robot de cocina para que nos haga de comer. Dicho esto, expondré mi punto de vista sobre Ping, esta particular característica de iTunes.

No te vistas que no vas

Al lío. Me bajé la versión 10 de iTunes consciente de que no iba a conseguir grandes mejoras. Para lo que no estaba preparado era para el EPIC FAIL de Ping. Darse de alta es simple, a través de tu cuenta de la AppStore. Pero, ¿qué pasa en mi casa cuando quien hace las compras a Apple soy yo y el resto tiene su iTunes sin cuenta en la AppStore?, peor aún, ¿si no tengo mi ordenador en frente pero quiero usar Ping qué hago sin versión web? No se puede, se simple. Por otro lado, ya sabemos que nuestro perfil de AppStore no se actualiza al cambiar de ordenador, de hecho, todavía no consigo sincronizar el iPad y el iPhone al nuevo equipo de casa porque me da pereza tener que borrarlo todo y volver a empezar porque Apple y su control de acceso no lo permite. Lindo, ¿verdad?

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Hablando a la pared

La Pared – Fotografía de Superkas83 bajo licencia CopyLeft

Hace poco hablaba con un compañero por twitter (@eraser) y teníamos una de esas conversaciones particulares sazonadas por nuestras ocupaciones y cosas propias del día. Él con sus hijos preparaba una sesión veraniega de piscina mientras yo escribía.  Al mismo tiempo seguíamos el flujo de twitter y su pulso particular, la “macro conversación”.

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Creando puentes

Tendiendo puentes. Foto de Julen Landa (licencia CopyLeft)

Tendiendo puentes. Foto de Julen Landa (licencia CopyLeft)

Hace algunos días hablábamos en uno de los encuentros de TwittSev sobre Los Puentes de Madison, una conocida película de Clint Eastwood protagonizada por Meryl Streep. Mucho sentido tiene el que la conversación se produjera en un encuentro de personas con diversas experiencias vitales, perspectivas de vida, ocupaciones e intereses. Eso sí, con un elemento en común: Twitter.  En la conversación hablamos sobre las implicaciones de los puentes como elementos conectivos, ya no solo en el mundo físico, sino como símbolo y –casi– signo de lo que las relaciones humanas suponen.

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De palabreros moribundos

Logo de FacebookLeo en Ciberescrituras, de mi amiga Juliana Broesner, una reflexión francamente interesante a propósito de un artículo que publicó Carlos Nery y que tituló Faceboox como la muerte de la palabra. Los comentarios que ha suscitado son varios y yo, como buen curioso y como la cosa va de muerte, me arremango y cojo vela en el entierro.

Voy a dejar de lado teorías de la comunicación, postulados de la sociolingüística y sucedáneos por ser francamente aburridos. Eso sí, deseo mantener algunas ideas fundamentales que he destilado de tanto rodar.

Como amenaza inicial debo coincidir con mi amiga Juliana en que tampoco acepto las 250.000 invitaciones a juegos, aplicaciones extrañas, copas, besos y demás variaciones que se envían en el más puro estilo espámnico (me gusta este palabro que me acabo de inventar, igual no es original, pero me gusta). Ea, dicho queda.

En su artículo, Carlos dice lo siguiente:

Día a día uno va experimentando una nueva forma de comunicación o vinculo social, que prescinde de la palabra y apela a las mil y una formas de las aplicaciones de Facebook para comunicarle al otro algo.

Facebook se ha convertido en el reino de la palabra sustituida, por mates, corazones, test de inteligencia, invitaciones a grupos donde nunca pasa nada y todo un cotillón de recursos para decirle al otro nada, pero a su vez mostrarle que lo recuerda.

Lo anterior hace que me cuestione si no debemos ser partícipes activos de todo acto de comunicación, al menos cuando se supone interpersonal. Por otro lado, somos libres de usar un medio de comunicación específico y un código concreto. Es nuestra potestad. Comunicarse no siempre implica la utilización de signos, lingüísticos o no… dije que no hablaría en términos técnicos.

Lo voy a poner más simple y criollo: en Facebook no contesto todas las invitaciones a grupos que me llegan (tengo la precaución de mirarlos un poco antes), no acepto todas las invitaciones de aplicaciones insólitas, no acepto todos los regalitos –si es que puede llamárseles así– y nunca envío esas cosas. Digamos que mi experiencia con Facebook es un reflejo de mi vida diaria en la que –si tengo la suerte y el privilegio– puedo escoger con quién, de qué y cómo hablar de algo en concreto.

Las redes sociales no deben confundirse con nuestro entorno social, son solo un elemento más que nos brinda herramientas muy poderosas en el establecimiento y desarrollo de dicho contexto social. En cualquier caso, la experiencia en este tipo de sistemas estará siempre bajo nuestra responsabilidad. Por lo tanto, es inútil plantear que Facebook o cualquier aplicación orientada a su uso social cumpla nuestro papel. Ya debe ser momento de ser responsables de nosotros mismo y eso incluye – aunque nos duela– el reconocer que si la palabra muere en nuestra percepción del entorno social –digital o no–, es porque simplemente ya no estamos vivos.