Narrativa

educación y fantasía

sin título
Foto de The GC 4 bajo licencia Creative Commons

¿Es posible vivir la educación desde otra perspectiva?, jugaré a la fantasía de que sea verdad y veremos hasta dónde llega este relato ficticio de esta imaginaria experiencia educativa.

Esta mañana al leer la prensa –en internet, que ya no gasto dinero en papel y tinta y es más ecológico–, he visto una noticia sobre el caso de la restauración de un edificio en el centro y le envié el enlace por Twitter a mi profesora de Patrimonio. Seguramente abriremos una buena conversación sobre el tema esta mañana. Afortunadamente mi amiga Rocío es abogada y aunque no nos dé clases, podrá arrojarnos alguna idea interesante sobre la Ley de Patrimonio que enriquecerá la discusión. Hoy me reuniré con Juan, que estudió audiovisuales y está terminando la doble titulación de Humanidades y Traducción e Interpretación. Hablaremos sobre la ciudad de Baelo Claudia, pues estamos metidos en el proyecto de Contenidos Digitales de la universidad. Yo colaboraré con los contenidos, él hará la planificación de la producción y unos compañeros de periodismo de otra universidad trabajarán en el rodaje.

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Estación intergaláctica H465

Estación intergaláctica H465. Año 6845. El Capitán Carrillo intenta por 345689374658759 vez instalar OSX en el NetBook. (Hasta los cojones BTW)

Teniente Sporcko: capitán, problemas en la unidad de control de la nave. El manejador de formatos dice que Naranjas chinas.

Capitán Carrillo: Ein?

Teniente Sporcko: Eso que quiere decir?

Capitán Carrillo: No lo sé.

Minutos después.

Teniente Sporcko: Capitán, su estratagema de usar biovirus en el sistema de enfriamiento de la nave funcionar. ¿Qué hacemos ahora?

Capitán Carrillo: esperar que la Fuerza haga su trabajo.

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¿Qué decías amor?

¿Qué decías amor? –preguntó, mientras limpiaba la sangre de sus manos y su voz se perdía tras las cortinas de piedra.

Nada, nada. Contesté.

Ya sabía que las palabras morirían conmigo antes de llegar a mi boca.

De entierros y suspiros

Retomando la atención a mis lectoras he encontrado una carta que me ha dejado –a mí– un poco fuera de contexto.

Querida Petarda, hablando con mi amiga me he quedado muy sorprendida cuando me dice lo siguiente:

- !Y a mí qué coño me importa que en Francia haya ganado las elecciones el Sarcoma[sic] ese, si lo que yo necesito es un hombre que me lleve a cenar, no me hable de fútbol toda la noche y me eche un buen polvo!

!Ay¡ amiga, por muy lamentable que nos parezca tu amiga está en lo cierto. Aparte de saber que los asuntos políticos son extremadamente aburridos y manidos, ya hemos visto todo lo que teníamos que ver. Y en última instancia –y que conste que no lo justifico– no se puede entender la política, ni acercarse a ella desde una buena perspectiva con una cama vacía, y las hormonas destrozándonos la existencia. Aunque duela hay que reconocerlo. Y para muestra solo hace falta ver la cara de mal follados que tiene algunos de nuestros políticos, que son para echarles de comer aparte.

Es que no hay nada como ver el amanecer después de una noche llena de lujuria y placer…pensar que somos tantos los que estamos a dos velas que esto está empezando a parecer un entierro –y no de los que yo deseo precisamente.

A lo mejor lo que nos hace falta es una buena política sexual que eche a andar nuestros engranajes oxidados y lubrique nuestra memoria, eso sí, suave pero intenso y sin pausa.

Baile y pisotones

Hoy no es uno de mis mejores días precisamente. Estoy fatal. Me duele la cabeza, el invierno me asfixia y no sé si en realidad me asfixio por el frío y el encierro o por mi propia mierda. Da igual. Hoy debí quedarme en casa, echadita en el sofá con la mantita. Y dejar que el puto mundo siga su puto rumbo hacia la puta mierda.

¡¡¡Vale sí, tengo la regla y qué pasa!!! Ojalá a los hombres le dolieran los güevos alguna vez para tuvieran una visión más cercana a la realidad de las mujeres. Cabrones. Estoy sensible, lo sé…tengo las tetas hinchadas…lo sé…no me aguanto ni yo, y ese es mucho decir. Y lo que más me mosquea es llegara casa y conseguir un vacío digno del Titanic después del hunidmiento. Y eso, lamentablemente es peor que una regla. Por supuesto, me lo he ganado a pulso. Y a ostias si ha sido necesario. Porque aunque me duela hasta el pelo, tengo claro que no caminará nadie por encima me mi vida. Nadie. Y si no encuentro un compañero de baile que realmente acompañe, ¿para qué coño querría yo que me pisaran los pies? Ni de coña.

Hoy me han mirado como a un ser extraño en la redacción. Bueno, aunque soy un poco extraña, todo hay que decirlo. Pero me refiero a otra cosa. Y debo decir que mis compañeros tiene razón, no soy de las mujeres comunes y eso es una pena. Soy extraña, distinta, como decía la Peca Dora, pero no tan intelectual como cuenta de esa gente. Soy visceralmente distinta, una luchadora. Y no hay hombre en este mundo que merezca mis dolores y tristezas si no está dispuesto a bailar y cuidarme los callos. Por lo pronto, mi carné de baile (qué vieja estoy ya) parece estar a la espera de algún valiente.

Esto está como lo de Men in Black… cuando se me pase la regla, no recordaré nada de esto

[Publicado originalmente el 26 de enero de 2007]