Ideario

Adiós Facebook

Hoy he decido solicitar la eliminación total de mi cuenta de Facebook. Esta historia de desencuentros y pequeños detalles acabó definitivamente el día del cambio de las condiciones de uso del servicio. Aunque la organización de Facebook reaccionó a la ira de los usuarios y arregló el entuerto, yo no soy tan generoso y en términos de extralimitación y de condiciones leoninas no soy nada olvidadizo.

Mi experiencia es como una historia de amor con final amargo. Me gustó el concepto del servicio, realmente me gustó mucho. Pero el desarrollo de algunos detalles solo consiguieron cabrearme.

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Creo que he visto un lindo gatito…

Vía Brian Lamb

¿Extrañar?

No hay espacio para la nostalgia frente a un planto de chipirones a la plancha

Mejor una imagen para reforzar el asunto:

Entre los muros

Este es el nombre de la película que muy tristemente han traducido como La Clase. Su nombre original en francés es Entre les murs; nombre mucho más adecuado para la gran metáfora que nos propone.

Como si de un gran homenaje a la Caverna de Platón se tratase, la obranos sitúa dentro de una clase de un instituto parisino de educación secundaria. Los alumnos son variopintos y de diversas nacionalidades. Los problemas no se hacen esperar y el paseo de cuestionamientos varios -algunos más sutiles que otros- inundan la pantalla y nos retan abiertamente. Desde la identidad sexual de un maestro casi mago, hasta preguntarnos por lo que “esconde la verdad”… claro, la verdad de cada uno. 

Mi percepción es la de haber descubierto una obra que nos pregunta sobre el mundo tan desestructurado que tenemos, el cómo llegamos aquí y qué pensamos hacer para salir del marasmo, si es que lo pensamos. 

En estos días en que todos estamos revueltos por la implantación del Plan Bolonia en las universidades españolas, es propicio preguntarnos por el aprecio que tenemos hacia el proceso de enseñanza-aprendizaje. ¿Realmente lo hacemos bien?, ¿son las instituciones educativas justas en sus miradas?, ¿los estudiantes lo son?, ¿la sociedad entera qué hace?, ¿participa o solo mira?

Desde mi experiencia en la educación española tengo algunas ideas claras: las instituciones no están (y muchas no quieren estarlo) a nivel de lo que el Plan Bolonia les va a exigir; los estudiantes sufrirán el ser fruto de un proceso educativo arcaico e incompleto, los políticos mirarán a otro lado, como siempre y el problema nos desbordará en las ansias europeístas mal asumidas y peor integradas.

Si yo fuera religioso y judeocristiano, sería un Abraham que cree y negocia por un resto: el Resto, que a pesar de todas las locuras y desenfrenos que el egoísmo, las ansias de poder y las mezquindades propias de seres inferiores, sigue adelante creyendo en la educación como clave en el desarrollo y construcción de una sociedad más justa y coherente.

Les dejo el trailer de la película. Disfrútelo.

Carta

Hola M:

Recibir tu mensaje fue algo curioso, sobre todo porque el día anterior había estado pensando en ti y en nuestra relación. Es obvio que el flujo de la vida nos acerca y nos “aleja” en su devenir, pero también es cierto que solamente estamos con un poco más de cosas entre los dos, pero no más distantes.

A veces pienso en cuán importante puedo ser para ti y cómo esa importancia no se corresponde con la expresión de los efectos y el contacto. En este sentido hace tiempo que dejé de buscarte, de llamarte y de insistir. Tomé la decisión de brindarte espacio, tiempo y la calma suficiente para crecer y vivir en la dirección que estimaras oportuno. Lo único que me resultó incómodo de ese proceso fue el no estar contigo para compartir las luces y sombras de esa experiencia.

Siempre nos han dicho que el amor es incondicional y me resisto a  creer que quien espera correspondencia en su amor trate de imponer una condición; creo que solo expresa abiertamente su necesidad de ser correspondido y amado, y eso, me parece muy sano y razonable.

Toda relación implica un proceso de conocerse, adaptarse y explorarse, y los tiempos para ello son muy variables. Sería muy interesante saber en cuál fase de las anteriores se encuentran nuestras relaciones con los demás, pero esas divisiones están muy difuminadas, mezcladas o son simultáneas. Solo la generosidad de dejar fluir al otro podrá ayudarnos en la esperanza de que este nos permita lo mismo. ¿Será esta una dulce e ingenua esperanza?, espero que no.

Kavafis se quejaba de los Muros que le construyeron y sabemos que solo necesitaba esconderse del mundo, de su mundo. De la misma manera no quería las Ventanas pues no estaba seguro de qué luz podría entrar por ellas y cambiar su esquema y mapa del universo. Lo gracioso es que todos somos Kavafis y todos tenemos Muros y Ventanas. Lo malo es que algunos decidimos poner más ladrillos y otros queremos que la luz, sea cual sea, nos invada en esa experiencia única.

Yo no creo en el amor en un solo sentido, siempre he proclamado que el camino de los afectos debe ser un proceso libre y de doble vía en donde somos disparados en la libertad de amar y ser amados. Y esa libertad, nos guste o no podemos usarla para guardar silencios y será potestad exclusiva de quien amamos, esperar y respetar los ritmos que en este viaje van surgiendo.

He aquí el texto de Kavafis al que hacía mención:

LAS VENTANAS.

En estas oscuras piezas, donde paso
días agobiantes, voy y vuelvo arriba abajo
para hallar las ventanas. –Cuando se abra
una ventana habrá un consuelo–.
Mas las ventanas no están, o no puedo
encontrarlas. Y mejor quizás que no las halle.
Acaso la luz sea un nuevo tormento.
Quién sabe que cosas nuevas mostrará.