Educación

educación y fantasía

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Foto de The GC 4 bajo licencia Creative Commons

¿Es posible vivir la educación desde otra perspectiva?, jugaré a la fantasía de que sea verdad y veremos hasta dónde llega este relato ficticio de esta imaginaria experiencia educativa.

Esta mañana al leer la prensa –en internet, que ya no gasto dinero en papel y tinta y es más ecológico–, he visto una noticia sobre el caso de la restauración de un edificio en el centro y le envié el enlace por Twitter a mi profesora de Patrimonio. Seguramente abriremos una buena conversación sobre el tema esta mañana. Afortunadamente mi amiga Rocío es abogada y aunque no nos dé clases, podrá arrojarnos alguna idea interesante sobre la Ley de Patrimonio que enriquecerá la discusión. Hoy me reuniré con Juan, que estudió audiovisuales y está terminando la doble titulación de Humanidades y Traducción e Interpretación. Hablaremos sobre la ciudad de Baelo Claudia, pues estamos metidos en el proyecto de Contenidos Digitales de la universidad. Yo colaboraré con los contenidos, él hará la planificación de la producción y unos compañeros de periodismo de otra universidad trabajarán en el rodaje.

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Creo que he visto un lindo gatito…

Vía Brian Lamb

Entre los muros

Este es el nombre de la película que muy tristemente han traducido como La Clase. Su nombre original en francés es Entre les murs; nombre mucho más adecuado para la gran metáfora que nos propone.

Como si de un gran homenaje a la Caverna de Platón se tratase, la obranos sitúa dentro de una clase de un instituto parisino de educación secundaria. Los alumnos son variopintos y de diversas nacionalidades. Los problemas no se hacen esperar y el paseo de cuestionamientos varios -algunos más sutiles que otros- inundan la pantalla y nos retan abiertamente. Desde la identidad sexual de un maestro casi mago, hasta preguntarnos por lo que “esconde la verdad”… claro, la verdad de cada uno. 

Mi percepción es la de haber descubierto una obra que nos pregunta sobre el mundo tan desestructurado que tenemos, el cómo llegamos aquí y qué pensamos hacer para salir del marasmo, si es que lo pensamos. 

En estos días en que todos estamos revueltos por la implantación del Plan Bolonia en las universidades españolas, es propicio preguntarnos por el aprecio que tenemos hacia el proceso de enseñanza-aprendizaje. ¿Realmente lo hacemos bien?, ¿son las instituciones educativas justas en sus miradas?, ¿los estudiantes lo son?, ¿la sociedad entera qué hace?, ¿participa o solo mira?

Desde mi experiencia en la educación española tengo algunas ideas claras: las instituciones no están (y muchas no quieren estarlo) a nivel de lo que el Plan Bolonia les va a exigir; los estudiantes sufrirán el ser fruto de un proceso educativo arcaico e incompleto, los políticos mirarán a otro lado, como siempre y el problema nos desbordará en las ansias europeístas mal asumidas y peor integradas.

Si yo fuera religioso y judeocristiano, sería un Abraham que cree y negocia por un resto: el Resto, que a pesar de todas las locuras y desenfrenos que el egoísmo, las ansias de poder y las mezquindades propias de seres inferiores, sigue adelante creyendo en la educación como clave en el desarrollo y construcción de una sociedad más justa y coherente.

Les dejo el trailer de la película. Disfrútelo.