Sigo el rastro de tus pieles

Sigo el rastro de tus pieles
como el signo indeleble de los años.
Estos dedos diminutos
que te atan,
te sostienen en el borde de mis ojos.
Esa tarde de mi voz adormecida
que reposa en el extremo de mis llantos.

No,
el dolor es un ausente en el camino.

Solo hay luz en esta calma acomodada
que despierta lentamente
en el fondo de mis bocas invisibles.

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