Seleccionando embriones

Es una triste fortuna que la tecnología genética no permitiera en su momento seleccionar embriones capaces de amar sin condición a aquel que no vive según su idea del mundo y de Dios, embriones que sin mirar qué dices o crees, fueran capaces de ver la divinidad en cada ser humano; embriones que fueran “el buen olor de Cristo” en un mundo diverso; embriones ejemplares en la manera de amarse y amar a los otros…lástima que la tecnología de entonces solo nos dejara en herencia estos seres egoístas y profetas de la nada que se limitan a colar el mosquito y a tragarse el camello, porque lleno de camellos esta el reino de sus cielos mullidos y perfumados.

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