Parimos entre dos

Probablemente te escondías tras ese poro inesperado. Y yo sin sospechar todo ese universo esperándome. Tanta vida golpeando a mi puerta y yo escuchando a los sirenos de la mar. Debo reconocer que descubrirte es enterrar poco a poco el egoísmo viral e impertinente que solo me dejaba verme al verte. Lo sé, la gata quemada, Tor-quemada sigue oliendo el fuego en el hielo. Pero no hay dolor comparable al cristal de esa boca que me arrastra. Y sí, me marcas a fuego de lengua por sorpresa… y sí, soy el territorio de tu cama… sí. Tengo un mapa de tu piel en mi escondite y lo huelo por las noches al buscarte. A tientas a la luz de los amantes, parimos entre dos nuevas estrellas.

1 Comment

  1. Sí, la palabra nos traiciona. Aunque lo que quiera sea correr calle abajo gritando, al mismo tiempo mi lengua se frena y mi pluma se queda sin tinta. Y todo para no sentir los dolores del parto. Tonta de mí que no me entero de que la naturaleza se abre camino y que, tarde o temprano, terminaré estallando. Y entonces no habrá palabras para describir este nuevo mundo descubierto.

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