cambiar, crecer, vivir
Cambiar.
Una palabra sencilla con grandes implicaciones. Algunas voces nos dicen que cambiar es malo, que la seguridad está en lo conocido, en lo estable, que es mejor malo conocido que bueno por conocer… Es curioso ver que como humanos estamos en constantes cambios y que al mismo tiempo exista este discurso tan arraigado contra el cambio.
estamos rodeados
Foto de Jens Lumm con licencia Copyleft
Lápiz, papel, parada de autobús, mis zapatos preferidos, el frasco de mi perfume, mi cepillo de dientes, ese libro que siempre llevo en la cabeza, aquella camiseta, mi ordenador, el billete del metro, la matrícula de la universidad, mi documento de identidad, mi escuela, mi bici, mi tele, la taza del café de todas las mañanas, la persiana de mi estudio, mi libreta de apuntes, mi cama… mi casa…
Por difícil que parezca todos estos elementos tienen un factor común… ¿qué puede ser?, ¿nada?
Es sencillo: han sido diseñados por alguien.
cuadrando el círculo
Hoy he vuelto a la Calle Palma de Madrid. Nueve años son muchos. Algunos cambios se perciben. Como la calles de cualquier ciudad va siguiendo su ritmo, su historia, su pulso.
En aquél 2002 bajé de un taxi que me trajo desde Barajas con mi amigo Luis. Recorrí la calle con mi maleta y mi guitarra Victoria. Luis ya no está con nosotros y a Victoria casi nunca la toco, pero mantiene su lugar en mi corazón de músico al igual que Luis a quién acompañé hasta el final. Palma, se ha mantenido esos nueve años como un referente icónico de la llegada, del gran cambio de país, de la vida, de la supervivencia. Del nuevo camino. Seguir leyendo →




