El cuerpo como flecha

¿Qué es lo más importante en el acto de escribir? La transición del pensamiento al tono de las palabras. Por eso hay que escribir al dictado del pensamiento. La manera de escribir, decía Ralph Waldo Emerson, es lanzar el propio cuerpo contra el blanco cuando ya agotaste tus fechas.

Victoria de Stefano.
Diarios 1988-1989.  La insubordinación de los márgenes.
Caracas: El Estilete, 2016. p. 13. 


Foto de Erik Forsberg bajo licencia Creative Commons disponible en https://flic.kr/p/zqLTV

50 vidas por libro (banda lectora)

Como ese momento en el que pasamos una página en blaco. Sí, así ha sido este tiempo sin escribir. Ahora con nuevo diseño, más años, más cosas. En fin, más vida vivida, que al fin de cuentas —y como decía mi abuela Olga— es lo que importa.

Tal como sucede en la música, los silencios son importantes en muchas áreas de la vida. Estos marcan ritmos, contrastes y dinámicas diversas que, en muchos casos, nos definen o completan. Esta entrada, sin embargo, no trata de los silencios, sino del contraste que estos marcan. Contretamente, en los libros. Sí, los libros que han llenado esta ruta de medio siglo de vida.

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43 campanas siguen doblando por nosotros

Citar a Done y a Hemingway en el título de esta entrada no es casual ni fashion, todo lo contrario.

Decir que las campanas ancestrales que nos conectan con toda la humanidad resuenan insistentemente es quedarse corto ante algunos acontecimientos recientes en los que como civilización –si es que se puede usar ese término– hemos vivido.

Ver en las noticias de cada día la barbarie, el salvajismo, el odio, la avaricia y la insensibilidad que parecen sacadas de una mala película post-apocalíptica es un recordatorio de hasta dónde somos capaces de llegar infringiendo daño y, lo que es peor, soportándolo.

Denunciar la podredumbre muestra de cada día es parte de la labor a la que estamos llamados. Las letras no son útiles sólo para el esparcimiento. También deben serlo para la denuncia, el compromiso y la manifestación pública de aquello que nos degrada.

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Silencio

Sin darme cuenta ha pasado casi un año desde que publiqué la última entrada aquí. A pesar de que nunca he sido un publicador frenético en la web, esta vez creo que ha sido particularmente largo el tiempo de silencio. No me sorprende. Creo que los períodos de silencio son naturales y necesarios. En mi caso, la cosa es habitual. Muchas personas se sorprenderán al leer esto pues tendemos a confundir nuestro yo público con el privado y  yo tengo un gran abismo entre ambos.

Pessoa decía que «todos tenemos un traje» pero que una vez desnudos, «a solas estamos tan solos».

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Después de Pessoa la única posibilidad es el silencio.

Fotografía de Bogdan Seredyak bajo licencia CopyLeft disponible en https://flic.kr/p/8EcX7T

 

centrar re-centrar

Hace poco hablaba con mi amiga Juliana y para explicar una idea tuve que echar mano de un ejemplo algo curioso: el equilibrio químico. En versión para mortales: este equilibrio es el balance y estabilidad alcanzada varios elementos en un proceso químico. La clave: se mantiene estable. Y claro, si miramos las palabras equilibrio y estabilidad, nos daremos cuenta de que es en la química donde estas palabras tienen sentido, o como dirían los lingüistas en definición por oposición: es en la vida diaria donde no aparecen frecuentemente 🙂

La cosa es que le contaba a Juliana de cómo mi vida es como un proceso químico que en algunos momentos alcanza un “aparente” esquilibrio. Sin embargo, rápidamente los componentes de este proceso químico-vital vuelven a cambiar con la necesidad de encontrar de nuevo su punto de equilibrio a través de una serie de reacciones. El ejemplo me resulta útil porque descubrí que con frecuencia desarrollo un gran apego hacia un determinado punto de equilibrio, entiendo que a veces cuesta llegar a dicho punto, pero este apego es completamente inútil cuando estamos en proceso de reajuste de la mezcla químico-vital. Los escenario posibles para el innecesario apego son dos: 1) nuestro proceso está en pleno cambio con lo cual la velocidad de reacción está determinada por un montón de condicionantes, catalizadores, etc; 2) La reacción se ha acabado y la mezcla es estable. La pregunta es: ¿tiene sentido luchar por un punto de equilibrio para una mezcla previa cuando nuestro proceso químico-vital es diferente? Definitivamente, no. Es allí donde me he descubierto gastando energían innecesarias para “cambiar” las cosas en lugar de aceptar e integrar los cambios que tenía frente a mí.  Digamos, para resumir, que la lucha por mantener nuestros viejos puntos de equilibrios o centros vitales, son una definición perfecta de sufrimiento.

So, let it go.

Fotografía de Phawr bajo licencia CopyLeft disponible en https://flic.kr/p/bvGAcX