Noni Benegas, una piedra que ha encontrado su centro.

Ayer tuve el privilegio de escuhar, conocer y compartir con esta mujer maravillosa. La sensación de encontrar otra transeúnte que te recuerda que esta es una soledad compartida de silencios y cuidada por nuestros solos es –de alguna extraña manera– tranquilizadoramente inexpugnable.

Dejo una muestra de su trabajo extraído de La Balsa de la Medusa (1987).
Jardines

Este dolor
¿a quién duele?

¿Quién, si emerge al fin,
muere de aire,
del mucho disponible
que oxida las estatuas?

Jardines de llanto
Donde tocar magnolias densas
Y transitar en andas
Del perfume de esta lluvia
De párpados adentro.