Ni Ping ni Pong ni Ná

Danboard – Music recharge. Foto de Francesco Pappalardo

Es ampliamente conocido entre mis amigos, sobre todo de aquellos amantes de la tecnología, mi odio visceral hacia iTunes como super-ultra-mega-extra aplicación multitodo a la que solo falta echarle patatas en plan robot de cocina para que nos haga de comer. Dicho esto, expondré mi punto de vista sobre Ping, esta particular característica de iTunes.

No te vistas que no vas

Al lío. Me bajé la versión 10 de iTunes consciente de que no iba a conseguir grandes mejoras. Para lo que no estaba preparado era para el EPIC FAIL de Ping. Darse de alta es simple, a través de tu cuenta de la AppStore. Pero, ¿qué pasa en mi casa cuando quien hace las compras a Apple soy yo y el resto tiene su iTunes sin cuenta en la AppStore?, peor aún, ¿si no tengo mi ordenador en frente pero quiero usar Ping qué hago sin versión web? No se puede, se simple. Por otro lado, ya sabemos que nuestro perfil de AppStore no se actualiza al cambiar de ordenador, de hecho, todavía no consigo sincronizar el iPad y el iPhone al nuevo equipo de casa porque me da pereza tener que borrarlo todo y volver a empezar porque Apple y su control de acceso no lo permite. Lindo, ¿verdad?

Una vez que quise entrarle al Ping, no sabía dónde empezar. ¿Cómo le aviso a mis amigos?, ¿Tomará mis contactos de la Agenda?, no; ¿me pedirá que inicio sesión en Twitter para usarlo de manera conjunta?, hummm, tampoco. Vale, entonces con Facebook podremos conectarnos al mundo… ehhh… no. (Aquí empecé a entornar los ojos con mirada a lo Norman Bates). Respiro… tres veces. Sigo. Como me sugiere buscar por el email de mis amigos, pues los busco. Sorpresa: no aparecen!!! Grande Apple!!! Al final tengo una idea y los busco por nombre y apellido – sí, ya se que ese es precisamente el criterio más fiable para encontrar a tus amigos, porque los nombre NO se repiten nunca, los emails sí. De hecho tengo a un Steve Jobs carnicero y otro que es mecánico diesel, los dos con el mismo email… no te jode?!!! Al final encontré a un amigo porque tenía su email y a otro se lo pedí por twitter. Porque como el email se usa en otros contextos, no tengo el email de toda persona con la que me escribo en twitter, pa eso tengo los directos. Pero claro, ¿a quién se le ocurre eso, eh?!!! Solo a mí, que debo estar por debajo de la media. Mea culpa.

Una vez encontrada la “gente” quise compartir que finalmente había conseguido mi objetivo y fue el momento álgido en el que descubrí que yo soy insignificante en el mundo iTunes-Ping: no puedo publicar un status-uptade-actualización; solo puedo comentar lo molona que es una canción o seguir a cualquier persona que Apple considere artista y que sí puede publicar lo que le parezca oportuno (a estas alturas el ojo derecho me saltaba a lo Sheldon Cooper). PERO ESTO ES UN KEO (sic), en efecto, me sentí burlado y al mismo tiempo comprendí la gran cagada que habían hecho. Una cosa es tener chorrocientos usuarios en la AppStore y/o en iTunes (que no es lo mismo) y otra bastante diferente es que esos usuarios conformen una red social.

A fin de cuentas Apple es una empresa y eso hay que tenerlo muy presente, al igual que “nadie da duros a pesetas”, ergo, la idea es hacer pasta. Pero lo malo es tomar por idiotas a los usuarios esperando que los estos se peguen el curro de la promoción  de su catálogo. Por ahí no paso. Ping te voy a da yo a ti por el… mejor lo dejo.

Ea, me he quedao a gusto!

3 Comments

  1. Ay Pedrito, pues ni idea de lo que era eso de PING, pero mira, eso que me ahorras, porque la curiosidad quedó muerta al terminar tu post.

    ¡Eso sí, eres estelar para los cabreos! No veas cómo disfruto cuando lo narras.

    un besito

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