Neurona 9747-Z (o referencia inexistente)

He vuelto a ver la cara al pasado y me sorprende cuán ajado está el tiempo en aquellos ojos mientras intentamos frases sordas para aguantar la presencia indefinible de quien ya no significa más que una referencia histórica en un proceso que descansa en la neurona 9747-Z. La verdad es que perder el tiempo en un encuentro ausente es una doble redundancia autoreflexiva…jeje, ¡qué cosas!

En plan autoreferente me re-cito con un texto publicado hace tiempo en El bien de tu mal:

Breves,
en el fondo de la espera,
han quedado los anhelos de este sueño.
Quizás tu tiempo está a la espera de otro tiempo,
pero este tren de lejaní­as no regresa.
No hay billete a mi regazo que te espere,
no hay parada en este vuelo interminable.
Ni siquiera traje un pañuelo blanco para
– como en las películes viejas –
decirte adiós melancólicamente
mientras tu imagen se pierde en el horizonte
aferrada al andén de tus deseos.

Ea, y lo a gusto que yo me he quedao!!!

1 Comment

  1. La neurona 9747-Z cualquier día se nos va a rebelar y nos va a dar para el pelo. En fin, como la cosa va de despedidas, ausencias, pasado y esas situaciones tan feas, utilizo las palabras del maestro. Que te aprovechen (si es que no se te atragantan antes).

    Hubo un accidente, se perdieron las postales,
    quiso Carnavales y encontró fatalidad.
    Porque todos los finales
    son el mismo repetido
    y con tanto ruido
    no escucharon el final.

    Descubrieron que los besos no sabían a nada,
    hubo una epidemia de tristeza en la ciudad.
    Se borraron las pisadas,
    se apagaron los latidos,
    y con tanto ruido
    no se oyó el ruido del mar…

    Aunque también serviría esto:

    Así que se fue,
    me dejó el corazón
    en los huesos
    y yo de rodillas.
    Desde el taxi,
    y, haciendo un exceso,
    me tiró dos besos…
    uno por mejilla.

    Y así hasta el infinito. Porque ahora me suena a chorrada aquello tan shekspiriano de “la despedida es tan dulce que estaría diciendo buenas noches hasta el amanecer”. Algunas veces lo que estás deseando es que no salga el sol.

    Pa dramática, yo.

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