Llueve

Llueve una vez más y el agua cae perezosa sobre las calles. El ritmo de la gente parece caer en un letargo de años que reposa silencioso en lo profundo de los seres. Poco a poco, casi ritualmente, un pequeño río se forma frente a mi ventana y huye sigiloso calle abajo. ¿Se llevará acaso las penas desperdigadas como migas de pan envenenado?, ¿formarán algún lago doloroso que resume tristezas en la orilla?, ¿o acaso morirán de desesperanza intoxicada?

Cuánto arrastra y soporta esta agua mortal que riega las venas del asfalto ausente de la vida. A veces deseo que la lluvia nos lave de la rabia de sabernos tan crueles, de haber aprendido tan bien la tarea de matarnos sin piedad, de torturarnos en silencio con perfección magistral. Y lo peor, de torturarnos a viva voz y a plena luz con maestría mayor.

Hoy no quiero mi historia, de bala y sangre unidas, en la fiesta de la muerte. Reniego mis raíces de árbol decadente, de humano malicioso. No quiero, no deseo este espejo que recuerda que las voces de la vida, las pequeñas, me aguardan a la puerta recordándome los pasos, los malos pasos de desamor perfeccionado, de destierro por conjura, de necios y villanos.

Tal vez, la lluvia-vida caiga en mí con su canto silencioso y despierte mis conciencias, la de lo bueno y la de lo horrible. Entonces tendré que escoger si soy veneno amenazante o esperanza aparecida.

1 Comment

  1. y sigue lloviendo, y con ello, continuan saliendo a flote pensamientos y demás sentimientos… no es bueno dejar sola a una mujer con sus pensamientos, menos cuando ahí afuera está lloviendo, la lluvia cae, y cada una de sus gotas son incentivos a pensar, por qué, dónde, cuándo, reflexionas sobre cosas que no quieres, te acuerdas de los errores que no debes, y solo porque a la lluvia se le antojó salir… que la lluvia los arrastre a todos, y deje al igual que ella a su marcha, un arcoiris de sonrisas…

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