La Pared – Fotografía de Superkas83 bajo licencia CopyLeft
Hace poco hablaba con un compañero por twitter (@eraser) y teníamos una de esas conversaciones particulares sazonadas por nuestras ocupaciones y cosas propias del día. Él con sus hijos preparaba una sesión veraniega de piscina mientras yo escribía. Al mismo tiempo seguíamos el flujo de twitter y su pulso particular, la “macro conversación”.
Dentro de las cosas que hablamos fue de lo que llamamos “no conversation, no fun”, expresión que resume de manera precisas nuestra aproximación al uso de Twitter. Curiosamente, todavía hay personas que reclaman que Twitter no es un chat. Y estoy completamente de acuerdo con ellos: no es un chat, es un macro-chat. Miles de conversaciones simultáneas, hilos que tejen ideas y ventanas extraordinarias para relacionarse con las personas. Insisto es mucho, mucho mejor que un chat. Y eso es simplemente extraordinario.
En el otro extremo de esta historia aparecen los que hablan en una sola dirección y en un solo sentido (personas, instituciones y/o empresas), olvidando que el estado actual de la red y su utilidad se debe eminentemente a la participación de los usuarios, pues sin usuarios la Web 2.0 simplemente no existiría.
Surgen entonces una pregunta fundamental: ¿basta con abrir una cuenta en Twitter, Facebook o en cualquier otra red social para ser parte real de la vida en red? No parece ser así. Justo cuando la tendencia apunta a “formar” comunidades a través del uso de las nuevas tecnologías, empeñarse en vivir a solas equivale a estar hablando a la pared. Y, las paredes, no contestan.


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