Sep 30

De palabreros moribundos

Por Pedro Carrillo

Logo de FacebookLeo en Ciberescrituras, de mi amiga Juliana Broesner, una reflexión francamente interesante a propósito de un artículo que publicó Carlos Nery y que tituló Faceboox como la muerte de la palabra. Los comentarios que ha suscitado son varios y yo, como buen curioso y como la cosa va de muerte, me arremango y cojo vela en el entierro.

Voy a dejar de lado teorías de la comunicación, postulados de la sociolingüística y sucedáneos por ser francamente aburridos. Eso sí, deseo mantener algunas ideas fundamentales que he destilado de tanto rodar.

Como amenaza inicial debo coincidir con mi amiga Juliana en que tampoco acepto las 250.000 invitaciones a juegos, aplicaciones extrañas, copas, besos y demás variaciones que se envían en el más puro estilo espámnico (me gusta este palabro que me acabo de inventar, igual no es original, pero me gusta). Ea, dicho queda.

En su artículo, Carlos dice lo siguiente:

Día a día uno va experimentando una nueva forma de comunicación o vinculo social, que prescinde de la palabra y apela a las mil y una formas de las aplicaciones de Facebook para comunicarle al otro algo.

Facebook se ha convertido en el reino de la palabra sustituida, por mates, corazones, test de inteligencia, invitaciones a grupos donde nunca pasa nada y todo un cotillón de recursos para decirle al otro nada, pero a su vez mostrarle que lo recuerda.

Lo anterior hace que me cuestione si no debemos ser partícipes activos de todo acto de comunicación, al menos cuando se supone interpersonal. Por otro lado, somos libres de usar un medio de comunicación específico y un código concreto. Es nuestra potestad. Comunicarse no siempre implica la utilización de signos, lingüísticos o no… dije que no hablaría en términos técnicos.

Lo voy a poner más simple y criollo: en Facebook no contesto todas las invitaciones a grupos que me llegan (tengo la precaución de mirarlos un poco antes), no acepto todas las invitaciones de aplicaciones insólitas, no acepto todos los regalitos –si es que puede llamárseles así– y nunca envío esas cosas. Digamos que mi experiencia con Facebook es un reflejo de mi vida diaria en la que –si tengo la suerte y el privilegio– puedo escoger con quién, de qué y cómo hablar de algo en concreto.

Las redes sociales no deben confundirse con nuestro entorno social, son solo un elemento más que nos brinda herramientas muy poderosas en el establecimiento y desarrollo de dicho contexto social. En cualquier caso, la experiencia en este tipo de sistemas estará siempre bajo nuestra responsabilidad. Por lo tanto, es inútil plantear que Facebook o cualquier aplicación orientada a su uso social cumpla nuestro papel. Ya debe ser momento de ser responsables de nosotros mismo y eso incluye – aunque nos duela– el reconocer que si la palabra muere en nuestra percepción del entorno social –digital o no–, es porque simplemente ya no estamos vivos.

Mar 23

Diana la Profeta*

Por La Petarda

Voy a darle a dos campanas con la misma piedra (no digo pájaros porque me parece más vulgar y de paso me evito el problema con los ecologistas).

Leo en el Público las usuales –y desafortunadas– declaraciones de otro más de los obispos que dice: “Cristo murió sin cuidados paliativos” y las lecturas posibles son varias. Dichas lecturas me obligan a preguntar: ¿tú estabas ahí?, ¿tú lo viste?, ¿en realidad sabes quién era Cristo?, ¿sabes cómo era su naturaleza exactamente? Si lo sabes y no lo has dicho has pecado de la omisión más grande que se te pueda ocurrir porque la cuestión sobre la naturaleza de Cristo ni siquiera el Papa-Ratzi y sus “colaboradores” la tienen clara. Así que ve sacando las cuentas.

De todos modos no me extenderé mucho con los comentarios de alguien que obviamente está senil y que probablemente cuando esté en su lecho de muerte suplicará por una ayudita de morfina, porque de seguro no tendrá los güevos de aguantar como Cristo, estoico y ejemplar. Ojalá tenga a su lado a alguien realmente amoroso que no haya escuchado sus estúpidos discursos y le ayude a tener una buena muerte (Eso sí, ojo con el infierno, que Ratzi ha dicho que sí existe. Qué cachondeo, un día sí y otro no).

En cualquier caso, la segunda campanada es para la internauta Diana, que ha dado en la Diana con un comentario que hizo al artículo puiblicado en El Público que cito a continuación:

    Si después de decir esto no se ha abierto la tierra bajo sus pies y se lo tragó es que dios no existe o se ha hecho budista y practica la no violencia. Dicho sea de paso la figura de Cristo está bastante copiada de la de Buda. DIANA

Diana, me quito la pamela ante ti, Olé tus ovarios….!!!!!

*Antes de que algún quisquilloso de la lengua me critique por decir la profeta, os remito a ver lo que pone nuestra querida RAE en las acepciones de profeta y profetisa. Después dirán que soy una opositora de la Academia, pero es que me lo ponen a güevos.

Mar 9

Daría FoLeo en El País la entrevista de Rosana Torres a Darío Fo titulada "Hay que reírse de uno mismo y comprender que nos manipulan" y piendo: "Ole tus güevos Darío!!!!!!!"

Me limito a citar una breve parte de la entrevista en cuestión:

    P. ¿Sigue pensando que las revoluciones siempre empiezan bien y acaban fatal?

    R. No hay más que mirar hacia la historia. Pienso en el cristianismo, sus significados, sus fines…, y miro al Papa. ¿Pero qué tiene que ver ese señor con el pensamiento de Cristo? ¡Si no hace nada!, ni él ni sus cardenales, el clero es una gran masa de poder y Jesús sólo habló del poder del amor. ¡No hay más que ver a los obispos españoles, pidiendo el voto para la derecha! Encima son políticamente reaccionarios. Justo lo contrario que Cristo.

¿Qué se puede decir después de esto?

Feb 9

Ciudadano numerario

Por La Petarda

Definitivamente yo le he hecho algo muy, muy malo al dios griego del fin de semana. Vamos que debo ser peor que Pandora y la caja. Una no puede estar tranquila en el fin de semana, ver la tele, leer algo entretenido o salir a tomarse un café sin llevarse estos disgustos. Que una ya no está pa’ tanto ¿Por qué digo esto?, pues es muy simple. *

Lo que me tiene perturbada de esta manera irracional es la manía de Marianito de meterse en líos. Vamos, que si lo tuviera cerca tendría que amenazarlo con lo mismo que a la Bruni: arrancarle la cabeza!!! ¿Es que no te cansas de meter la pata hijo mío?

Mariano, Marianito. La cosa es simple: escena de Barrio Sésamo, ¿500 millones en cuatro años? Como es evidente que no llegaste a tiempo a la clase de las sumas, te lo explicaré a ver si lo pillas, ¿eh?

500.000.000 de árboles en cuatro años son:

125.000.000 por año
  10.416.666   por mes
       347.222   por día
          14.467   por hora
               241   por minuto
                   4   por segundo [todas las cifras son aproximadas]

¡¡¡Mariano!!!!! ¡¡¡¡¡ Ya lo pillé!!!!!!!!

Hombre, pero si eres mi héroe, tu objetivo real es resolver el paro de toda España. Imagina, los números anteriores son para realizar la siembra de árboles 24 horas al día, lo que generaría un gran mercado de proveedores de árboles, vendedores de abonos, carretillas, guantes, monos, linternas y luces (para la noche), chubasqueros, camiones antinieve (con mucha sal), paraguas indestructibles, mucha gasolina, mogollón de cremas hidratantes porque las manos se nos pondrán como un poema, mucho gasto de prevención de riesgos laborales, y si no, mucho fisioterapeuta, vendedores de café, carajillos y sucedáneos… ¿debo seguir?

¿En serio crees que somos tan estúpidos como para tomarte en serio cuando dices esas cosas?, anda, anda y busca a la Bruni y si le haces algún favor hasta te presta el estimulador neurológico que le recomendé. Lo malo es que un ciego que guía a otro ciego… (por favor, no os pongáis políticamente sensibles, especialmente los de la ONCE, es solo un refrán y es alegórico…)

* Fotografía bajo licencia Copyleft, tomada del diaro Publico en su edición digital, http://www.publico.es

Feb 4

Brunicita traviesilla…

Por La Petarda


[
Foto de la campaña de Lancia tomada de El Semanal de El País, para propósitos meramente documentales. Copyright de sus autores.]

Es verdad, debo reconocer que no soy exactamente una persona amable como quien dice, pero es que lo de esta semana me lo han puesto a ovarios. Este domingo en mi momento prensa, mientras disfrutaba de mi cafecito con leche y una rica tostada que me preparé, casi me atraganto como una tonta. En un segundo se me metió en el ojo y con muchísima mala leche, el anuncio del coche que anuncia Carla Bruni. Sí, esa mujer hipermediática que ha ocupado más titulares y metraje de papel (periódico) que casi toda la guerra de Irak.
 
La razón de mi sobresalto no fue otra que el texto de la campaña que adorna la Bruni con su imagen. Transcribo literalmente:
 

¿Desde cuándo a alguien le importa si eres bella por dentro?

Acto seguido transcribo mi pensamiento:
¿Tú no serás tonta, no?
 
Carla, bonita. Creo que vas a necesitar, y con urgencia, un asesor de imagen. Pero eso sí, que tenga algo de experiencia en estimulación neurológica, a ver si te despierta una que otra neurona para que no hagas el papelote con este tipo de trabajos tan desafortunados. 
 
 
Cariño, mientras estabas muy preocupada con tus cancioncillas y tu esmalte de uñas, ha habido grandes campañas en el mundo para que las jóvenes no tengan esa visión tan superficial de la belleza humana. ¿Tú no habrás escuchado nada de eso, verdad? Imagino que no. Es obvio.
 
 
En cualquier caso me obligas a decirte que aunque los cánones y criterios de belleza cambien con las diferentes tendencias y se adapten a los diversos modelos culturales, la estupidez humana tiene la virtuosa característica de ser la misma donde quiera que se presente
 
Motivada por las particularidades antes descritas y ante el ineludible mérito que te caracteriza, te declaro poseedora del honorable título de Tonta del Año hasta el 2051 a las tres de la tarde.