Hoy las aguas me inundan los dolores
Por Pedro Carrillo
Para saber de amor…haber estado solo es necesario
Por Pedro Carrillo
Atención a la señal, ajusta la Wi-fi, anda. No hagas como que no es contigo.
Que Gil de Biedma hable por mí:
PANDÉMICA Y CELESTE
quam magnus numerus Libyssae arenae
……………………………………………………….
aut quam sidera multa, cum tacet nox,
furtiuos hominum uident amores.
Catulo, VII
Imagínate ahora que tú y yo
muy tarde ya en la noche
hablemos hombre a hombre, finalmente.
Imagínatelo,
en una de esas noches memorables
de rara comunión, con la botella
medio vacía, los ceniceros sucios,
y después de agotado el tema de la vida.
Que te voy a enseñar un corazón,
un corazón infiel,
desnudo de cintura para abajo,
hipócrita lector -mon semblable,-mon frère!
Porque no es la impaciencia del buscador de orgasmo
quien me tira del cuerpo a otros cuerpos
a ser posiblemente jóvenes:
yo persigo también el dulce amor,
el tierno amor para dormir al lado
y que alegre mi cama al despertarse,
cercano como un pájaro.
¡Si yo no puedo desnudarme nunca,
si jamás he podido entrar en unos brazos
sin sentir -aunque sea nada más que un momento-
igual deslumbramiento que a los veinte años !
Para saber de amor, para aprenderle,
haber estado solo es necesario.
Y es necesario en cuatrocientas noches
-con cuatrocientos cuerpos diferentes-
haber hecho el amor. Que sus misterios,
como dijo el poeta, son del alma,
pero un cuerpo es el libro en que se leen.
Y por eso me alegro de haberme revolcado
sobre la arena gruesa, los dos medio vestidos,
mientras buscaba ese tendón del hombro.
Me conmueve el recuerdo de tantas ocasiones…
Aquella carretera de montaña
y los bien empleados abrazos furtivos
y el instante indefenso, de pie, tras el frenazo,
pegados a la tapia, cegados por las luces.
O aquel atardecer cerca del río
desnudos y riéndonos, de yedra coronados.
O aquel portal en Roma -en vía del Balbuino.
Y recuerdos de caras y ciudades
apenas conocidas, de cuerpos entrevistos,
de escaleras sin luz, de camarotes,
de bares, de pasajes desiertos, de prostíbulos,
y de infinitas casetas de baños,
de fosos de un castillo.
Recuerdos de vosotras, sobre todo,
oh noches en hoteles de una noche,
definitivas noches en pensiones sórdidas,
en cuartos recién fríos,
noches que devolvéis a vuestros huéspedes
un olvidado sabor a sí mismos!
La historia en cuerpo y alma, como una imagen rota,
de la langueur goûtée à ce mal d’être deux.
Sin despreciar
-alegres como fiesta entre semana-
las experiencias de promiscuidad.
Aunque sepa que nada me valdrían
trabajos de amor disperso
si no existiese el verdadero amor.
Mi amor,
íntegra imagen de mi vida,
sol de las noches mismas que le robo.
Su juventud, la mía,
-música de mi fondo-
sonríe aún en la imprecisa gracia
de cada cuerpo joven,
en cada encuentro anónimo,
iluminándolo. Dándole un alma.
Y no hay muslos hermosos
que no me hagan pensar en sus hermosos muslos
cuando nos conocimos, antes de ir a la cama.
Ni pasión de una noche de dormida
que pueda compararla
con la pasión que da el conocimiento,
los años de experiencia
de nuestro amor.
Porque en amor también
es importante el tiempo,
y dulce, de algún modo,
verificar con mano melancólica
su perceptible paso por un cuerpo
-mientras que basta un gesto familiar
en los labios,
o la ligera palpitación de un miembro,
para hacerme sentir la maravilla
de aquella gracia antigua,
fugaz como un reflejo.
Sobre su piel borrosa,
cuando pasen más años y al final estemos,
quiero aplastar los labios invocando
la imagen de su cuerpo
y de todos los cuerpos que una vez amé
aunque fuese un instante, deshechos por el tiempo.
Para pedir la fuerza de poder vivir
sin belleza, sin fuerza y sin deseo,
mientras seguimos juntos
hasta morir en paz, los dos,
como dicen que mueren los que han amado mucho.
yo-sigo
Por Pedro Carrillo
Te vas,
y esta orilla en dos mitades se hunde en el no-estás.
Y mi mi orilla se levanta y me dispara en el yo-sigo.
Te vas,
y te escucho en el silencio mientras buscas los espejos.
No hay,
no hay más. Solo noches por espejos y ventanas que no cantan.
Yo estoy,
masticando mi pulgar señalándote el destino.
Yo voy,
a este paso de silencio escuchándome en el tedio.
Lo sé,
al final, siempre es vuelta como el perro
que se echa y no va más.
Parimos entre dos
Por Pedro Carrillo
Probablemente te escondías tras ese poro inesperado. Y yo sin sospechar todo ese universo esperándome. Tanta vida golpeando a mi puerta y yo escuchando a los sirenos de la mar. Debo reconocer que descubrirte es enterrar poco a poco el egoísmo viral e impertinente que solo me dejaba verme al verte. Lo sé, la gata quemada, Tor-quemada sigue oliendo el fuego en el hielo. Pero no hay dolor comparable al cristal de esa boca que me arrastra. Y sí, me marcas a fuego de lengua por sorpresa… y sí, soy el territorio de tu cama… sí. Tengo un mapa de tu piel en mi escondite y lo huelo por las noches al buscarte. A tientas a la luz de los amantes, parimos entre dos nuevas estrellas.
Caras
Por Pedro Carrillo
Una vez más me miro al espejo y no sé qué decirme. Creo que ya me estoy acostumbrando a este vacío de no tener la palabra adecuada al verme cada día. Seco mis manos y abro el armario como siempre, y como cada día, no sé cuál cara ponerme. De tanto usarlas las tengo un poco desgastadas. Lo más impresionante es que aún consiguen ese efecto increíble de la primera vez, es como si consiguieran convencerme –y convencerlos– de que son reales.
¡Cariño! –llamo a mi pareja–, ¿has visto mi cara de hombre bueno? Tengo que cerrar un trato en la oficina y me hace falta. Pero no me escuchó. Se había puesto su cara sorda esa mañana.
Restos de una conversación inconclusa…
Por Pedro Carrillo
La verdad es que desde que dejé Metrópoli me va cada vez peor. Primero me fui a Brasil y la cosa no pintaba nada bien, luego llegué a 1984 y ná, al final terminé en Matrix donde no pasé de ser un mísero signo de una larga ecuación matemática… ¡Ay, quién pudiera ser al menos la hipotenusa de algún cateto descarriao!
Sin comentarios
Por Pedro Carrillo
Transcripción de la nota del chico:
How Tired I am of this..
unbearable distance between us..
How long for the toll of the recess bell..
Have you forgotten me? Grown mindless of me?
Tell me I am not writing into an abyss..
or that is what will become of my heart…
Vale
Por Pedro Carrillo
Vale,
recojo los trozos esparcidos en mis ojos.
¿Y ahora qué?
¿Sacarás de nuevo tu fría sonrisa de la vieja chistera?
¿O es que no sabes que hay luces negras en la noche?
No, no empiezo de nuevo,
sólo marco el territorio de mi boca
con la cal de mi uñas.
La cal viva en estos poros
que rezuman lunas pegajosas,
trasnochadas, moribundas…
Sí,
en el amanecer muerto de tus manos.
Una casa de silencios
Por Pedro Carrillo
Una casa de silencios
se derrumba sobre mi.
Lentamente,
como un ritual
caen los años en pedazos moribundos.
Los miro como a extraños.
No me dan pena, lo reconozco.
Supongo que tampoco a ellos les doy nada.
Entonces,
este silencio sordo hace nido en mis entrañas.
Tengo un beso enredado en los dedos de la mano izquierda
Por Pedro Carrillo
Tengo un beso enredado en los dedos de la mano izquierda, la sacudo y no se va. Como si la vida se le fuera en ello, lucha desesperado agarrado al anular. Parece un beso de amor, de esos que te dan de verdad. ¿Será que me han amado y yo sin advertirlo?
Tal vez deba guardarlo por si llega alguien a buscarlo. Y si voy a la plaza y pregunto por su dueña. ¿Su dueña? ¿y si es un dueño, qué hago? ¿será muy feo devolverlo? Mejor no voy, no vaya a ser que alguien quiera aprovecharse de mi beso. ¿Mi beso? ¿mío? Claro, si lo tengo yo es porque me lo han dado. ¿Y si no me lo dieron a mi sino que sin querer se me enredó por ahí?
No, a fin de cuenta un beso es un beso y el que lo tiene es suyo. Mejor lo guardo en la mesilla de noche. Así aprovecharé de verlo de vez en cuando y volveré a sentir este calorcito rico en el pecho.

