Narrativa


21
Jul 09

Estación intergaláctica H465

Estación intergaláctica H465. Año 6845. El Capitán Carrillo intenta por 345689374658759 vez instalar OSX en el NetBook. (Hasta los cojones BTW)

Teniente Sporcko: capitán, problemas en la unidad de control de la nave. El manejador de formatos dice que Naranjas chinas.

Capitán Carrillo: Ein?

Teniente Sporcko: Eso que quiere decir?

Capitán Carrillo: No lo sé.

Minutos después.

Teniente Sporcko: Capitán, su estratagema de usar biovirus en el sistema de enfriamiento de la nave funcionar. ¿Qué hacemos ahora?

Capitán Carrillo: esperar que la Fuerza haga su trabajo.

Más minutos después. La cosa se complica.

Teniente Sporcko: ¡pero Capitán!

Capitán Carrillo: ¡calla! Ya sabes lo que la emperatriz odia que lleguemos tarde. Solo la Fuerza nos sacará de esta.

Más minutos. La cosa no pinta nada bien. Suena Williams de fondo.

La cosa va a peor.

Teniente Sporcko: ¡capitán, la velocidad es muy alta, 5834 horas luz fundirán la cubierta y nos estrellaremos con el sistema ortoplact!

Altavoces JBL de la Nave: tiempo estimado de impacto 2 teraflops.

Capitán Carrillo: ¡mierda! Todos a sus puestos y preparados para impacto.

Se oye la alarma general. Unos segundos después entra Wiliams con dos cojones y lanza un orquestazo.

Teniente Sporcko: capitán, el biopvirus ha funcionado. El sistema responde y nos alejamos del peligro!!!

Teniente Sporcko: Capitán!!!

El Capitán flipa en colorines.

Capitán Carrillo: veo al signo de la Emperatiz. Mira, el OSX brilla en la pantalla de control!!!


Suena Williams de nuevo y funden a negro con la imagen de los dos alucinando con el vídeo de bienvenida-welcome-etc del OSX.

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5
Jul 09

¿Qué decías amor?

¿Qué decías amor? –preguntó, mientras limpiaba la sangre de sus manos y su voz se perdía tras las cortinas de piedra.

Nada, nada. Contesté.

Ya sabía que las palabras morirían conmigo antes de llegar a mi boca.

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3
Nov 08

De entierros y suspiros

Retomando la atención a mis lectoras he encontrado una carta que me ha dejado –a mí– un poco fuera de contexto.

Querida Petarda, hablando con mi amiga me he quedado muy sorprendida cuando me dice lo siguiente:

- !Y a mí qué coño me importa que en Francia haya ganado las elecciones el Sarcoma[sic] ese, si lo que yo necesito es un hombre que me lleve a cenar, no me hable de fútbol toda la noche y me eche un buen polvo!

!Ay¡ amiga, por muy lamentable que nos parezca tu amiga está en lo cierto. Aparte de saber que los asuntos políticos son extremadamente aburridos y manidos, ya hemos visto todo lo que teníamos que ver. Y en última instancia –y que conste que no lo justifico– no se puede entender la política, ni acercarse a ella desde una buena perspectiva con una cama vacía, y las hormonas destrozándonos la existencia. Aunque duela hay que reconocerlo. Y para muestra solo hace falta ver la cara de mal follados que tiene algunos de nuestros políticos, que son para echarles de comer aparte.

Es que no hay nada como ver el amanecer después de una noche llena de lujuria y placer…pensar que somos tantos los que estamos a dos velas que esto está empezando a parecer un entierro –y no de los que yo deseo precisamente.

A lo mejor lo que nos hace falta es una buena política sexual que eche a andar nuestros engranajes oxidados y lubrique nuestra memoria, eso sí, suave pero intenso y sin pausa.


3
Nov 08

Baile y pisotones

Hoy no es uno de mis mejores días precisamente. Estoy fatal. Me duele la cabeza, el invierno me asfixia y no sé si en realidad me asfixio por el frío y el encierro o por mi propia mierda. Da igual. Hoy debí quedarme en casa, echadita en el sofá con la mantita. Y dejar que el puto mundo siga su puto rumbo hacia la puta mierda.

¡¡¡Vale sí, tengo la regla y qué pasa!!! Ojalá a los hombres le dolieran los güevos alguna vez para tuvieran una visión más cercana a la realidad de las mujeres. Cabrones. Estoy sensible, lo sé…tengo las tetas hinchadas…lo sé…no me aguanto ni yo, y ese es mucho decir. Y lo que más me mosquea es llegara casa y conseguir un vacío digno del Titanic después del hunidmiento. Y eso, lamentablemente es peor que una regla. Por supuesto, me lo he ganado a pulso. Y a ostias si ha sido necesario. Porque aunque me duela hasta el pelo, tengo claro que no caminará nadie por encima me mi vida. Nadie. Y si no encuentro un compañero de baile que realmente acompañe, ¿para qué coño querría yo que me pisaran los pies? Ni de coña.

Hoy me han mirado como a un ser extraño en la redacción. Bueno, aunque soy un poco extraña, todo hay que decirlo. Pero me refiero a otra cosa. Y debo decir que mis compañeros tiene razón, no soy de las mujeres comunes y eso es una pena. Soy extraña, distinta, como decía la Peca Dora, pero no tan intelectual como cuenta de esa gente. Soy visceralmente distinta, una luchadora. Y no hay hombre en este mundo que merezca mis dolores y tristezas si no está dispuesto a bailar y cuidarme los callos. Por lo pronto, mi carné de baile (qué vieja estoy ya) parece estar a la espera de algún valiente.

Esto está como lo de Men in Black… cuando se me pase la regla, no recordaré nada de esto

[Publicado originalmente el 26 de enero de 2007]


3
Nov 08

probando, probando…1,2 3

Después de mucho discutir con la gente, cosa completamente inútil, he decidido mandar a mis amigos a la mierda. Sí, a la mierda. Me tenían hasta el coño. Y no esperen que me disculpe por el lenguaje, yo soy así, y al que no le guste, que se vaya a la mierda también. En fin, lo que decía. Después de el manicomio navideño salpicado de polvorones (sólo los de Antequera, que conste y no por falta de empeño) y licores varios acompañados de bacanales –literales–, pues, como diría… estoy como una vaca. Y lo peor, como una perra-vaca…ay de mi, quién me iba a decir que con este tipazo que tengo iba a estara dos velas en plena temporada invernal. La verdad es que es de pena. Pero bueno, así son las cosas. Me derrocharé en demostraciones de amor propio…jeje

Para consolarme…jejeje…. y distraer mis hiperatareados sentidos, que son muchos y muy sentidos, he decidido comenzar este blog. Estoy segura de que muchos me leerán en la revista, lo sé, reconozco mi fama e importancia, pero esto es más…directo, digamos. El editor pondrá el grito en el cielo, y me da igual, por mi útero que me da igual. Yo, ante todo, me debo a mi público y vosostros entendereis que quiera atenderos directamente. Por lo que de ahora en adelante tendremos dos frentes de batalla: el Consultorio de la Doctora Corazón, en la revista, y este blog en el que unos amigos me han dicho que puedo escribir. De momento me despido porque tengo que ir al gimnasio a ver si algo de los 500 kilos de grasa horripilante que me he metido entre pechos y espalda logra desaparecer.

Por cierto, lo de mis amigos…no es que los mandara a la mierda de verdad, es que ellos saben que soy muy temperamental y me pongo histérica perdía cuando se ponen gilipollas, pero en el fondo saben perfectamente que los adoro. Ay que me pongo marujona sentimental…!!!!

Aprovecho y mando saludos al Pupi y al Pancho, que como siempre están atentos a mis cosas. Muak y muak!!! Nos vemos!!!!

Publicación original el 8 de enero de 2007.


3
Nov 08

¿La Petarda?

Sí, La Petarda es un personaje que apareció en un proyecto de escritura colectiva y del que he decidido rescatar algunos de sus textos.

Ahí queda el aviso.


1
Oct 08

Salir de aquí

3

Julia contestó el teléfono con un gesto automático, mecánico. Sin embargo, algo cambio en su rostro al escuchar a su amiga. Adalia le contó su plan de dejarlo y marcharse, daba igual el sitio, el asunto era marcar distancia. Irse lo más lejos posible de aquel foco de locura, de aquella relación enfermiza.

Después de recuperar el aliento y tras algunos minutos, Julia salía en su coche a recogerla. Por más que lo intentaba no podía imaginársela en una situación semejante. Adalia saliendo casi a escondidas, de puntillas. Esto no tenía desperdicio. Además, el asunto debía ser muy extremo para llegar a esa nivel.

La encontró con la puerta entreabierta y sentada en silencio sobre una butaca baja. Fumaba lentamente un cigarrillo de tabaco rubio. Tanto quejarse del tabaco y siempre volvía a él. Decía que el médico la animaba a mantenerse en la lucha,  que no se diera por vencida con cada regreso, que mantuviera los ojos fijos en cada intento de dejarlo. Con Marcos no parecía haber funcionado esa estrategia. Allí estaba, dejándolo en el más absoluto de los silencios.

Sin hablar demasiado sacaron todas las cajas del piso. No le parecía posible que en aquellas cajas cupieran todas sus cosas, pero ella aseguraba que todo estaba allí. Le creyó con cierta resistencia, pero al final –se dijo– son sus cosas.  Cuando Adalia le dijo que quería llevar sus cosas a un guardamuebles, paró el coche en seco y casi le da un infarto. ¿Cómo que a un guardamuebles? Le explicó que no quería llevar las cosas a la casa de su madre. Las historias con ella nunca acababan bien y ya tenía bastante con lo de Marcos para encima tener actriz invitada.  Tal argumentación hizo mella en Julia que sin esperar confirmación enfiló hacia el centro, a un apartamento que estaba preparando para mudarse y al que le quedaba aún mucho trabajo. Ese será un sitio ideal para guardar tus cosas mientras se resuelve algo. Y ahora, ¿qué vas a hacer?, le preguntó. Por lo pronto, salir, salir de aquí. Dijo sin mirar a ningún lugar en concreto y sin mirar a Julia.


29
Sep 08

No está

2

Seguía frente a la ventana con la mirada perdida cuando sonó el teléfono por segunda vez. Dio un giro y contestó mecánicamente. Era Carlos, quería reunirse para ultimar los detalles de la campaña. Quedaron para almorzar. Por más que intentó parecer normal, Carlos se dio cuenta de que algo no estaba bien. Ya hablarían en la comida. De momento debía salir de sus pensamientos y volver al trabajo. A fin de cuentas eso le mantendría ocupado y no estaría todo el tiempo dándole vueltas a la cabeza.


15
Sep 08

El Tren

1

Las luces desaparecían fugaces a través de la ventana, la noche parecía engullirlas en su oscuridad. El tren avanzaba ligero, como si conociera los sentimientos que la desbordaban silenciosamente. En unos asientos cercanos, algunos jóvenes hacían más ruido del que deseaba escuchar. Se diría que venían de algún festival o de una de esas fiestas que duran hasta el amanecer. Una ironía, pensó. Solo tenía veinticinco años y ya se planteaba esa extraña distancia con los jóvenes. Sin quererlo se deslizaba a la real mayoría de edad y no le gustaba mucho la idea.

A pesar del ruido de los chicos y del leve dolor de cabeza pudo recordar la sensación de libertad que la invadió al sentarse en el vagón. Ni el mejor anuncio de tarjetas de crédito igualaría aquel momento. Ese instante verdaderamente no tenía precio.

El teléfono la sacó de sus pensamientos. Era él. Ya habrá notado que no estoy, pensó. No solo que no estoy yo, sino que no queda nada, nada mío en el apartamento.

Había sacado todo lo que consideraba suyo de aquel sitio estéril. Lo único que no pudo llevar consigo fue el tiempo perdido y aquel unicornio de Sonia que tanto le gustaba. El teléfono volvió a sonar. Lo miró con escepticismo hasta que dejó de sonar. Decidió apagarlo y justo cuando iba a hacerlo recibió un mensaje de texto. Se sobresaltó por la vibración y se rió de sí misma. Qué tonta, se dijo. Sabía que el mensaje era suyo. Después de pensarlo por un momento lo abrió como quien abre un sobre-bomba. ¿Dónde estás? Era lo único que decía.

¿Después de siete años es lo único que se te ocurre preguntar?, pensó.

–Lejos, lejos de ti, gilipollas, dijo en voz alta.

Los chicos del tren callaron y la miraron extrañados, mientras Adalia apagaba el teléfono.


15
Sep 08

Adalia

Hace tiempo que tengo un experimento narrativo acumulando polvo digital en el portátil. Hoy de decidido sacarlo y meterme algo de presión para ir trabajándolo. Se trata de las aventuras de Adalia, una chica normal. 

Se trata de un gusto narrativo sin grandes pretensiones, pero sí con ganas de diversión bajo la forme de pequeñas piezas narrativas relacionadas. Veremos dónde llega.