Día para celebrar la vida
Por Pedro Carrillo
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No crean que me he sobrepasado con el tamaño del lazo de la lucha contra el SIDA, incluso debería usarlo más grande.
Esto lo digo porque parece ser que nos estamos acostumbrando a su presencia y a su significado y estamos perdiendo esa postura de alerta que tuvimos durante algunos años.
Los riesgos de contaminación por VIH siguen siendo muy altos y se han incrementado debido a la “pereza” por usar preservativos y al urgente necesidad de vivir ese “instante” de placer.
¿Hemos perdido entonces la batalla de la prevención? No lo sé, espero que no. Pero mientras nuestras instituciones no asuman categóricamente su lugar en la prevención y formación seguiremos en grave peligro. Y cuando hablo de instituciones inluyo a la familia –como elemetno fundamental en la conformación de las personas–, de los sistemas religiosos y de las intituciones políticas.
Mención especial merecen los sistemas religiosos que muchas veces prefieren jóvenes expuestos al riesgo del contagio y la muerte antes que asumir que la sexualidad es una hermosa manera de vivir y expresar el placer que su “dios” regaló a las personas. A este respecto, sigo creyendo profundamente que el placer es el último bastión de la libertad personal y por eso es la meta a destruir por los controladores en la liberación personal de cada historia. Jamás, jamás concedan algo de verdad a alguien que –vestido de oveja, de lobo o con zapatos rojos de Prada– les diga que no son dignos siquiera de disfrutar de su propia persona y de la hermosura de compartir la alegría de celebrar la vida.
P.D: cuídense, ámense por favor, que no quiero seguir despidiendo a mis amigos ![]()
Cage, Spoonch y los no-espacios muy personales
Por Pedro Carrillo
Hace poco hablaba(vía Twitter) con Joan Jiménez –impulsor de la marca Spoonch– sobre la historia de John Cage y sus 4’33’’. Cage es un compositor que planteó un reto importante al mundo: una pieza musical en la que no se toca ninguna nota y que se alarga por cuatro minutos y treinta y tres segundos. Y digo que no se tocan notas porque la pieza no es de silencio, al contrario es pieza con más sonidos de los que inicialmente uno imagina. Una idea interesante para acercarse a la pieza en cuestión es la de escuchar muy detenidamente los sonidos que nos rodean durante la “ejecución” de la obra y “absorberlos”. Para que hagan la prueba les dejo el vídeo de 4′33” en versión sinfónica. Véanlo, por favor.
Las sensaciones son muy variadas, lo sé. Cada persona tendrá su propia versión del momento 4’33’’.
Ahora surge la pregunta: ¿dónde está la conexión con Spoonch.
La cosa es simple. Cage nos inquieta con el no-silencio pues nos obliga a detenernos y a escuchar. Pasamos la vida corriendo, ajetreados, alucinados, como posesos por el tiempo. Cage nos advierte y nos recuerda que el no-silencio esta lleno de elementos que pueden enriquecer nuestra experiencia vital. Cada uno conseguirá sus propias resonancias y tendrá sus propias respuestas. De la misma manera, Spoonch es un proyecto que me fascina por la magia de ser totalmente polivalente y funcional en el microuniverso personal de quien lo desee. Spoonch es la marca de la no-nada a la que llamamos y llenamos de lo que queremos cuando y como lo queremos.
Spoonch y Cage nos invitan a un viaje desde la no-nada y el no-silencio a espacios personales más significativos e íntimos en un mundo donde la tendencia pareciera ser a la no-personalización y alienación colectiva: mejor spoocheamos a lo Cage, ¿no?
Referencias:
http://www.joanjimenez.com
http://www.spoonch.com
http://es.wikipedia.org/wiki/John_Cage
Caminos al EBE08
Por Pedro Carrillo
Esta foto es de un punto de la Autovía de la Plata (A-66) y que transcurre (o casi) por la antigua Vía de la Plata que apuntaba a la salida de uno de los más grandes tesoros de la península ibérica en tiempos de los romanos. Por alguna curiosa razón es una ruta que he tenido que recorrer montones de veces y que siempre me resulta particular y extraño andar un montón de siglos después, los caminos que recorrió el pueblo más grande del mundo antiguo. Diría –como bien hablaba con Paco el de Aracena– que el tiempo avanza en espirales y que a veces revisitamos los puntos ya vividos pero en otro plano colindante. Creo que la conexión con nuestra cultura “madre” en este sentido me sirve de recordatorio de que una vez todos fuimos parte de una gran entidad política y que hoy, parece que perseguimos ese mismo ideal.
El Evento Blog España, en su edición de 2008 tiene un lema que es casi un reto: “El encuentro de la web participativa“. Y creo que es de alguna manera muy seglar: profético. El poder convocar a los más destacados autores, colectivos y organizaciones relacionadas con el mundo bloguero de España e Iberoamérica es un signo importante de que grandes cambios se están produciendo en el seno de la sociedad civil. Nuevas vías de expresión y participación ciudadana se están consolidado al tiempo de que nuevos servicios y productos aparecen para satisfacer y favorecernos el acceso a la información y su manejo. Si todo esto lo ponemos en un solo recipiente, tendríamos algo similar a la Vía de la Plata: aquello que conduce y contiene una oportunidad de futuro y éxito para un momento histórico en el que las sociedades buscan y necesitan urgentemente respuestas innovadoras a problemas y situaciones novedosas.
EBE se nos presenta entonces como LA OPORTUNIDAD de poner rostro a todos aquellos que día a día contribuyen a generar las transformaciones que nos permitirán ser esa gran sociedad que buscamos. Porque si todos los caminos conducen a Roma, todos los caminos conducen al EBE.
Buen viaje EBEros.
I have a dream…
Por Pedro Carrillo
Parafrasear a Luther King en estos tiempos se me antoja casi grosero debido a la excesiva comparación y relación con el proceso electoral estadounidense.
Lo que me lleva a citar a King es la referencia al sueño…y aquí voy.
Sueño con una ciudadanía activa que se comprometa en los procesos que afectan a la vida de toda la comunidad.
Sueño con que esa ciudadanía escoja unos políticos que respondan a principios de transparencia y honestidad y no se beneficien del acceso a los recursos del pueblo.
Sueño con estudiantes que no se conformen con aprobar y que se preocupen más de una botellona de fin de semana que de invertir el tiempo y las energías en mejorar su perfil profesional y su futuro aún a sabiendas de que el esparcimiento es fundamental para un desarrollo correcto.
Sueño con padres que no crean tener en posesión a los hijos y les brinden la libertad necesaria para su desarrollo equilibrado.
Sueño con unos hijos que sepan defender su espacio como individuos y al mismo tiempo respeten a sus padres.
Sueño con gobiernos que realmente trabajen en beneficio del pueblo y miren con atención las grandes corporaciones, carteles y grupos que con frecuencia se transforman en amenza de la libertad y sus maniefestaciones.
Sueño con que la corrupción no comience en la cola del autobús y acabe en las altas esferas de los gobiernos locales y generales.
Sueño con empresarios que puedan obtener beneficio sin que eso signifique acabar con la vida de nadie.
Sueño que esta lista fuera realmente corta y no tendiera a crecer cada vez más.
Compañero de viaje
Por Pedro Carrillo
Hoy me he enterado de la muerte de Manuel Giménez un gran amigo de Barquisimeto, mi ciudad de origen. Desde mi web quiero rendir un homenaje a este hombre singular que con una sencillez contundente y una sabiduría llana y transparente supo conectar con aquellas personas que le reodearon. Sus posturas religiosas nunca fueron un problema para acercarse a los demás, todo lo contrario, parece haber encontrado efectivamente aquello de que projimo realmente significa próximo. La distancia es muy dura para manejar estas ausencias, pero la satisfacción de haber compartido el camino de alquien que supo ver la clave en su propia historia siempre brinda alegría en la esperanza de dar sentido a esta larga caminata que nos queda.
Entre las categorías de esta web se encuentra una que le hace perfecto honor a Manuel: compañero de viaje. Buen viaje compañero.
Seleccionando embriones
Por Pedro Carrillo
Es una triste fortuna que la tecnología genética no permitiera en su momento seleccionar embriones capaces de amar sin condición a aquel que no vive según su idea del mundo y de Dios, embriones que sin mirar qué dices o crees, fueran capaces de ver la divinidad en cada ser humano; embriones que fueran “el buen olor de Cristo” en un mundo diverso; embriones ejemplares en la manera de amarse y amar a los otros…lástima que la tecnología de entonces solo nos dejara en herencia estos seres egoístas y profetas de la nada que se limitan a colar el mosquito y a tragarse el camello, porque lleno de camellos esta el reino de sus cielos mullidos y perfumados.
Memoria y pobreza
Por Pedro Carrillo
Desde hace tiempo escucho ideas y expresiones sobre el tercer mundo. Y siempre me ha resultado molesto el sentido peyorativo de las mismas. En términos muy actuales diríamos que se trata de una discriminación positiva basada en ciertos indicadores o valores. Obviamente, dichos indicadores son establecidos por aquellos países que no se incluyen entre los del tercer nivel. Pero esta historia no fue siempre así.
Si damos una breve mirada al proceso histórico desde mediados del siglo XX hasta ahora, notaremos que se han producido cambios extraordinarios y muy radicales en vida del ser humano en este planeta. Hemos tenido países en la más absoluta ruina, como Alemania, países divididos y destruídos entre hermanos, como España, países llevados al más absoluto fracaso político, como la antigua URSS, países que ya no existen, como Yugoslavia, países que migraron por el hambre y los horrores de la locura de lo señores de la guerra, como muchos europeos, países americanos que fueron(?) ricos alguna vez, y que tuvieron buenas relaciones (de interés bien enraizado con algunos amigos ex-coloniales). En fin que si como Mafalda decía el Mundo no tiene término de referencia real, solo interéses políticos, no sabríamos quién ha pasado de arriba a abajo ni de rico a pobre ni viceversa, como diría Benedetti.
Todo este periplo desordenado y rebujao, no tiene otro sentido que recordarnos que lo que hoy es no sabemos si será y que es mejor asumir la vida en el ojo del otro, que la muerte en nuestra soledad segura.
Ya podemos ponernos como nos parezca, nos guste o no, pero si no somos solidarios con el otro y con los otros, con toda seguridad el suicidio social nos alcanzará más temprano que tarde.
Como despedida les dejo un texto de Donne que Hemingway incluyó en ¿por quién doblan las campanas?
“Nadie es una isla completo en si mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia; la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.”
John Donne.
De palabreros moribundos
Por Pedro Carrillo
Leo en Ciberescrituras, de mi amiga Juliana Broesner, una reflexión francamente interesante a propósito de un artículo que publicó Carlos Nery y que tituló Faceboox como la muerte de la palabra. Los comentarios que ha suscitado son varios y yo, como buen curioso y como la cosa va de muerte, me arremango y cojo vela en el entierro.
Voy a dejar de lado teorías de la comunicación, postulados de la sociolingüística y sucedáneos por ser francamente aburridos. Eso sí, deseo mantener algunas ideas fundamentales que he destilado de tanto rodar.
Como amenaza inicial debo coincidir con mi amiga Juliana en que tampoco acepto las 250.000 invitaciones a juegos, aplicaciones extrañas, copas, besos y demás variaciones que se envían en el más puro estilo espámnico (me gusta este palabro que me acabo de inventar, igual no es original, pero me gusta). Ea, dicho queda.
En su artículo, Carlos dice lo siguiente:
Día a día uno va experimentando una nueva forma de comunicación o vinculo social, que prescinde de la palabra y apela a las mil y una formas de las aplicaciones de Facebook para comunicarle al otro algo.
Facebook se ha convertido en el reino de la palabra sustituida, por mates, corazones, test de inteligencia, invitaciones a grupos donde nunca pasa nada y todo un cotillón de recursos para decirle al otro nada, pero a su vez mostrarle que lo recuerda.
Lo anterior hace que me cuestione si no debemos ser partícipes activos de todo acto de comunicación, al menos cuando se supone interpersonal. Por otro lado, somos libres de usar un medio de comunicación específico y un código concreto. Es nuestra potestad. Comunicarse no siempre implica la utilización de signos, lingüísticos o no… dije que no hablaría en términos técnicos.
Lo voy a poner más simple y criollo: en Facebook no contesto todas las invitaciones a grupos que me llegan (tengo la precaución de mirarlos un poco antes), no acepto todas las invitaciones de aplicaciones insólitas, no acepto todos los regalitos –si es que puede llamárseles así– y nunca envío esas cosas. Digamos que mi experiencia con Facebook es un reflejo de mi vida diaria en la que –si tengo la suerte y el privilegio– puedo escoger con quién, de qué y cómo hablar de algo en concreto.
Las redes sociales no deben confundirse con nuestro entorno social, son solo un elemento más que nos brinda herramientas muy poderosas en el establecimiento y desarrollo de dicho contexto social. En cualquier caso, la experiencia en este tipo de sistemas estará siempre bajo nuestra responsabilidad. Por lo tanto, es inútil plantear que Facebook o cualquier aplicación orientada a su uso social cumpla nuestro papel. Ya debe ser momento de ser responsables de nosotros mismo y eso incluye – aunque nos duela– el reconocer que si la palabra muere en nuestra percepción del entorno social –digital o no–, es porque simplemente ya no estamos vivos.
La poesía del espacio vacío
Por Pedro Carrillo
Esta es una de esas mañanas fantásticas en las que no tengo nada que hacer. Y cuando digo nada me refiero a leer algo importante, escribir el ensayo de mi vida o hacer un informe serio de algo. Es una mañana de minivacaciones en el sofá. Hoy ni siquiera veo a los vecinos pululando por allí, es como si todo estuviera detenido. Se perfectamente que es una ilusión y que antes de acabar de escribir esto ya habrá pasado algo que rompa el encanto, o lo delimite. Porque el encanto de esta burbuja durará un segundo eterno y me quedaré más a gusto que un cochino en un charco en mi sofá sin nada que me agobie.
Todavía me queda por empezar la limpieza entera de la casa, pero lo a gusto de este momento es tan dulce que todo lo demás se me antoja vacío.
Sí, disfruto de la poesía del espacio vacío.


