La verdad es que desde que dejé Metrópoli me va cada vez peor. Primero me fui a Brasil y la cosa no pintaba nada bien, luego llegué a 1984 y ná, al final terminé en Matrix donde no pasé de ser un mísero signo de una larga ecuación matemática… ¡Ay, quién pudiera ser al menos la hipotenusa de algún cateto descarriao!