I have a dream…

Parafrasear a Luther King en estos tiempos se me antoja casi grosero debido a la excesiva comparación y relación con el proceso electoral estadounidense.

Lo que me lleva a citar a King es la referencia al sueño…y aquí voy.

Sueño con una ciudadanía activa que se comprometa en los procesos que afectan a la vida de toda la comunidad.

Sueño con que esa ciudadanía escoja unos políticos que respondan a principios de transparencia y honestidad y no se beneficien del acceso a los recursos del pueblo.

Sueño con estudiantes que no se conformen con aprobar y que se preocupen más de una botellona de fin de semana que de invertir el tiempo y las energías en mejorar su perfil profesional y su futuro aún a sabiendas de que el esparcimiento es fundamental para un desarrollo correcto.

Sueño con padres que no crean tener en posesión a los hijos y les brinden la libertad necesaria para su desarrollo equilibrado.

Sueño con unos hijos que sepan defender su espacio como individuos y al mismo tiempo respeten a sus padres.

Sueño con gobiernos que realmente trabajen en beneficio del pueblo y miren con atención las grandes corporaciones, carteles y grupos que con frecuencia se transforman en amenza de la libertad y sus maniefestaciones.

Sueño con que la corrupción no comience en la cola del autobús y acabe en las altas esferas de los gobiernos locales y generales.

Sueño con empresarios que puedan obtener beneficio sin que eso signifique acabar con la vida de nadie.

Sueño que esta lista fuera realmente corta y no tendiera a crecer cada vez más.

5 comentarios

  1. si del dicho al hecho hay un trecho, del sueño a la realidad solo media la voluntad.

    P.D. me identifico con lo de los estudiantes, ¿me estaré haciendo mayor?

    saludos peter

  2. ¡Ser o no ser: he aquí el problema! ¿Qué es más levantado para el espíritu: sufrir los golpes y dardos de la insultante Fortuna, o tomar las armas contra un piélago de calamidades y, haciéndoles frente, acabar con ellas? ¡Morir…, dormir; no más! ¡Y pensar que con un sueño damos final pesar del corazón y a los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne! ¡He aquí un término devotamente apetecible! ¡Morir…, dormir! ¡Dormir!… ¡Tal vez soñar! ¡Sí, ahí está el obstáculo! ¡Porque es forzoso que nos detenga el considerar qué sueños pueden sobrevenir en aquel sueño de la muerte, cuando nos hayamos librado del torbellino de la vida! ¡He aquí la reflexión que da existencia tan larga al infortunio! Porque ¿Quién aguantaría los ultrajes y desdenes del mundo, la injuria del opresor, la afrenta del soberbio, las congojas del amor desairado, las tardanzas de la justicia, las insolencias del poder y las vejaciones que el paciente mérito recibe del hombre indigno, cuando uno mismo podría procurar su reposo con un simple estilete? ¿Quién querría llevar tan duras cargas, gemir y sudar bajo el peso de una vida afanosa, si no fuera por el temor de un algo, después de la muerte, esa ignorada región cuyos confines no vuelve a traspasar viajero alguno, temor que confunde nuestra voluntad y nos impulsa a soportar aquellos males que nos afligen, antes que lanzarnos a otros que desconocemos? Así la conciencia hace de todos nosotros unos cobardes; y así los primitivos matices de la resolución desmayan bajo los pálidos toques del pensamiento, y las empresas de mayores alientos e importancia, por esa consideración, tuercen su curso y dejan de tener nombre de acción…

    (HAMLET, William Shakespeare)

    Juanillo, pongo a Shakespeare por testigo de mi respuesta tu comentario…;-)

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