Hoy te echo de más

Hoy te echo de más,
no de menos, que menúscula palabra es.
Te echo de olores
como flores ausentes, desiertas.
Como si un hondo camino
se me abriera en la lengua.
De más como un Benedetti,
como una bulería que rompe aguas en mi boca
pariendo llantos escondidos
que se visten de Duende doloroso.

De más,
de más ausencia cegadora de mis huesos,
de más silencio en esta boca moribunda,
callada de tu boca.

Quisiera echarte menos de más,
y tocar tu piel de luz en mis entrañas.

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