¡Feliz Saturnal, Bacanal, fiesta pagana… y lo que le eches!

En realidad el rollo palurdo de navidad (además de las imprecisiones históricas y el uso y abuso del poder religioso-católico-romano) me tiene cada año más aburrido. Afortunadamente he vuelto la mirada a la historia y sigo celebrando el hecho de encontrarme con personas, lugares y experiencias que dan sentido al triunfo del día sobre la noche y a la visión dual de Jano que me espera y me sigue.

Anoche me lo pasé de lujo, comida extraordinaria, conversación rica rica y compañía inmejorable (sólo faltaba Moi). Luego fueron las risas, risas y risas…y lo mejor fue la confluencia, un punto de encuentro entre el oriente y occidente de mis días. Personas desconocidas que ya no lo son más, experiencias que caminan de lado y a veces de espaldas. Risas, más risas, sin borracheras y sin vomitorios (que mira que hicieron falta después de comer como cerdos, o como obispos). En fin, que además del Rapto del Wasabi y de la fiesta de Sofáceles he conseguido exorcizar la maldición navideña del aburrimiento. Gol de Pedro y la Peña.

Por otro lado Doña Bárbara, Lolita, el Pupi y el resto de la peña de los andantes amenza con lluvia de las buenas. Habrá que sacar paraguas de sonrisas y empaparse.

Ahí les dejo parte de la banda sonora:

3 comentarios

  1. Me encanta sobre todo esa sonoridad mitológica que tiene lo del Rapto del Wasabi y los Sofáceles. Y me encanta charlar en los sofáceles, reír y saber que no estamos solos. Incluso esos personajes, como doña Bárbara, o la peca, que se unirá al club, no lo dudes, nos acompañan en este caminar errante. Y la Navidad sigue siendo una fiesta deprimente, aunque por suerte está la palabra y la música para soportarla. Y, por supesto, los amigos.

  2. y lo que nos queda cariño, y lo que nos queda… siempre que me visita la apatía suelo salir del estado de paréntesis pensando que lo mejor está siempre por venir!
    muacas!

  3. Y mon pauvre adonis petit moi – little mine, nuestro Asclepio comunal, poniéndole diademas a los matusabelenes y diciéndole feliz navidul a los polienfermos del Tomelloso… ¡andevenus!

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