Rosenvinge

“Continental 62” es el único disco de mi lista que encontré en Carrefour. Cuando me pasan esas cosas siempre me enfrento a tres sensaciones contradictorias: una, la que me pregunta quién me manda a mí comprarme música en un supermercado; otra, la que se alivia de la suerte de hacer tal cosa, porque así evito quedarme sin un euro para los restos.

La tercera, el miedo a meter la pata después de soltar los 12,95 que me costó el disco, tardó apenas unos acordes en remitir. “Continental 62” es una obra grande, la mejor de Christina Rosenvinge, algo difícil después de “Foreing Land”.

Basta escuchar “A liar to love”, “Jelly” o “Tok Tok” para reconocer uno de esos discos en los que se disfrutan hasta los defectos. Y la letra de “Teclas negras”, en castellano, es impagable. Cuánta felicidad se puede extraer de la tristeza.


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