Desde el asiento

Hoy he vuelto a casa en tren, y por ser invierno ha sido uno de esos viajes que dan una sensación de lentitud y gravedad. Tal vez el frío nos ponga algo reflexivos, no sé. Lo cierto, es que mientras veía pasar las luces mortecinas de la ciudad a través de la ventanilla y me acomodaba gustoso con la calefacción, di una mirada a mi alrededor.Allí estaban, como otras veces, mis compañeros de viaje. Con sus caras de circunstancia, sus silencios, sus miradas fugaces, como no queriendo establecer contactos más allá de los necesarios y el reconocimiento mutuo.

Muchas veces me he preguntado sobre sus vidas, sus sueños, sus esperanzas…sus dolores y sufrimientos. Me maravilla y asombra pensar en el hecho extremadamente transitorio de estos encuentros. Y de todos los encuentros. El vagón del tren se transforma por momentos en una especie de espacio suspendido en el tiempo, en el que todos nuestros mundos se encuentran sin mediar ni una palabra a veces…ni una.

2 comentarios

  1. Hoy he vuelto a casa y no en tren… he vuelto para encontrarme con esta maravillosa pagina donde veo que podemos compartir tantas cosas… hoy estoy nostalgica , es el recuerdo de tu voz y tu guitarra la que al irse dejo un silencio en lo que antes se llamo tnj lara…. he vuelto a casa pero esta vez me arropa la nostalgia…besos pedro… se te extraña muchiiiiiisimo .
    Mary Carmen Briceño

  2. En nuestro caso es obvio que el tiempo ha sido confirmación de nuestra amistad. Cómo recuerdo tantas cosas vividas, tantas experiencias compartidas. Hace poco le decía a alguien que una de las cosas que más recordaba de Venezuela era mi experiencia con los artistas -entre los que estás tú-, ya que hemos pasado muchas horas y luchas con los proyectos. De alguna manera nos convertimos en una especie de familia especial para cada uno de nosotros. Esos momentos maravillosos de dejarnos la vida misma mientras alcanzamos los suños. Tengo la fortuna de ser privilegiado al haber disfrutado de ese caminar que nos llenó de tanta riqueza. Te extraño, los extraño un montón, pero no estoy nostálgico. Reconozco que me encantarí­a verlos, compartir nuevas experiencias, pero ahora soy feliz al recorrer este camino que he elegido; poblado de nuevas luchas, dificultades y alegrías.

    Como he dicho, me encantaría verlos de nuevo y pasar uno de esos ratos bien sabrosos. Ya llegará el momento de ello. De momento te mando todo el amor y el respeto que se puede tener a una creadora y artista.

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