De entierros y suspiros

Retomando la atención a mis lectoras he encontrado una carta que me ha dejado –a mí– un poco fuera de contexto.

Querida Petarda, hablando con mi amiga me he quedado muy sorprendida cuando me dice lo siguiente:

– !Y a mí qué coño me importa que en Francia haya ganado las elecciones el Sarcoma[sic] ese, si lo que yo necesito es un hombre que me lleve a cenar, no me hable de fútbol toda la noche y me eche un buen polvo!

!Ay¡ amiga, por muy lamentable que nos parezca tu amiga está en lo cierto. Aparte de saber que los asuntos políticos son extremadamente aburridos y manidos, ya hemos visto todo lo que teníamos que ver. Y en última instancia –y que conste que no lo justifico– no se puede entender la política, ni acercarse a ella desde una buena perspectiva con una cama vacía, y las hormonas destrozándonos la existencia. Aunque duela hay que reconocerlo. Y para muestra solo hace falta ver la cara de mal follados que tiene algunos de nuestros políticos, que son para echarles de comer aparte.

Es que no hay nada como ver el amanecer después de una noche llena de lujuria y placer…pensar que somos tantos los que estamos a dos velas que esto está empezando a parecer un entierro –y no de los que yo deseo precisamente.

A lo mejor lo que nos hace falta es una buena política sexual que eche a andar nuestros engranajes oxidados y lubrique nuestra memoria, eso sí, suave pero intenso y sin pausa.

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