cuadrando el círculo

Hoy he vuelto a la Calle Palma de Madrid. Nueve años son muchos. Algunos cambios se perciben. Como la calles de cualquier ciudad va siguiendo su ritmo, su historia, su pulso.

En aquél 2002 bajé de un taxi que me trajo desde Barajas con mi amigo Luis. Recorrí la calle con mi maleta y mi guitarra Victoria. Luis ya no está con nosotros y a Victoria casi nunca la toco, pero mantiene su lugar en mi corazón de músico al igual que Luis a quién acompañé hasta el final. Palma, se ha mantenido esos nueve años como un referente icónico de la llegada, del gran cambio de país, de la vida, de la supervivencia. Del nuevo camino.

Recorrer la calle esta vez fue un ejercicio de cierre de ciclo, de un proceso, de un círculo.  Después de almorzar en la Calle San Bernardino en el Restaurante “Con dos fogones”, enfilé hacia la Calle Palma con un ligera lluvia que le daba a la tarde un perfil casi bucólico, onírico, pero al mismo tiempo extraordinariamente consciente y claro.

De alguna manera, la visita era al mismo tiempo una revisión de los últimos años. Mucha agua ha pasado bajo el puente. Nuevas vidas, otras que se han ido, amores y amigos que han llegado y me han enriquecido, redimensionado, completado. Otros amores se ha distanciado, callado o simplemente desaparecido. Lo que en términos generales, es el flujo natural de las cosas.

Hacer el ejercicio voluntario del cierre de procesos puede esconder algunas sorpresas, como entrar en Gaspar 33 y que suene John Coltrane con My Favorite Things (que comparto en versión de Bobby McFerrin) e iluminarte la sonrisa. Poner a cargar mi móvil, darle un susto sin querer al camarero con mis andares de gato y sorprenderme al descubrir que se trata de un Bar de músicos donde se respira arte por todos lados. Pude escuchar un disco de uno de los músicos que estaban en el bar con una cantante y hasta encontrar a Bobby Martínez que tocó y vivió en Caracas durante un tiempo y que es profesor de la Escuela de Música Creativa que está justo al lado del bar. ¿Toda esta casualidad tendrá que ver con mis nuevos proyectos musicales? 😛

Lo que me resulta más interesante es que al dar espacio para el cierre de un proceso duro y complicado he encontrado oportunidades muy interesantes y luminosas. En definitiva, muchas veces nos aferramos a las cosas complicadas y se transforman en lastre que, como todo peso, debemos soltar para subir a la superficie y poder respirar al sacar la cabeza del agua.

Hoy dormiré más tranquilo al  haber cuadrado –y cerrado– un círculo más 🙂

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