Brunicita traviesilla…


[
Foto de la campaña de Lancia tomada de El Semanal de El País, para propósitos meramente documentales. Copyright de sus autores.]

Es verdad, debo reconocer que no soy exactamente una persona amable como quien dice, pero es que lo de esta semana me lo han puesto a ovarios. Este domingo en mi momento prensa, mientras disfrutaba de mi cafecito con leche y una rica tostada que me preparé, casi me atraganto como una tonta. En un segundo se me metió en el ojo y con muchísima mala leche, el anuncio del coche que anuncia Carla Bruni. Sí, esa mujer hipermediática que ha ocupado más titulares y metraje de papel (periódico) que casi toda la guerra de Irak.
 
La razón de mi sobresalto no fue otra que el texto de la campaña que adorna la Bruni con su imagen. Transcribo literalmente:
 

¿Desde cuándo a alguien le importa si eres bella por dentro?

Acto seguido transcribo mi pensamiento:
¿Tú no serás tonta, no?
 
Carla, bonita. Creo que vas a necesitar, y con urgencia, un asesor de imagen. Pero eso sí, que tenga algo de experiencia en estimulación neurológica, a ver si te despierta una que otra neurona para que no hagas el papelote con este tipo de trabajos tan desafortunados. 
 
 
Cariño, mientras estabas muy preocupada con tus cancioncillas y tu esmalte de uñas, ha habido grandes campañas en el mundo para que las jóvenes no tengan esa visión tan superficial de la belleza humana. ¿Tú no habrás escuchado nada de eso, verdad? Imagino que no. Es obvio.
 
 
En cualquier caso me obligas a decirte que aunque los cánones y criterios de belleza cambien con las diferentes tendencias y se adapten a los diversos modelos culturales, la estupidez humana tiene la virtuosa característica de ser la misma donde quiera que se presente
 
Motivada por las particularidades antes descritas y ante el ineludible mérito que te caracteriza, te declaro poseedora del honorable título de Tonta del Año hasta el 2051 a las tres de la tarde.

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