A las vueltas

Hace mucho, mucho tiempo que no escribo en el blog. Y no es que no tenga ganas. Las ganas siempre están allí. Tampoco es por falta de motivos. Esos, obviamente, están por todas partes. Basta con mirar el entorno con cierta atención, ver la gente en el tren o leer la prensa. En general, sobran cosas sobre las que escribir pero a veces uno se pregunta si sirve de algo. Al final siempre me digo que sí, que ha de servir de algo (esta creo que es una de las pocas ingenuidades que me quedan). Esto lo digo pensando en los textos que me han acompañado en la vida y que me han servido de mucho. Textos de grandes o pequeños autores y de algunos casi ignorados escritores. Ha de servir de algo entonces. Al menos esta es la esperanza: que la escritura no sea un proceso solitario, sino el germen de la conversación, del encuentro y de la confrontación; de decir algo y sospechar el impacto anhelando la respuesta aunque nunca la conozcamos.

Es extraño, ahora mismo estoy envuelto en un proceso de escritura del que le decía a mi amigo @gotardo que no sé hacia dónde me lleva. No tengo certeza ninguna sobre el resultado, por lo que no sé si llegará a alguna parte. Sin embargo, creo que estoy aprendiendo mucho. Para los que somos amantes del control —esa ilusoria e infantil fantasía— escribir es una putada cuando descubres que no sabes nada y no controlas nada. ¡Coño, es exasperante! Supongo que uno lucha para no estorbar en el proceso y dejar que siga su curso con la ilusión de que en algún momento la cosa cobre forma y «diga» algo que no sea estúpido o que al menos sea medianamente inteligente. Pero esta pretensión no es más que el orgullo. ¿Por qué hay que buscar ser inteligente, interesante, no-estúpido o alguna otra cosa? Este parece ser el empeño de traicionar al texto que se nos escapa disimuladamente. Si consiguiera dejar de atosigar al texto, el pobre tendría esperanza. Veremos hasta qué punto logro olvidar esas ansias de aprobación y aceptación que le aguan la fiesta hasta el más bonito de los momentos y dejo que el texto siga su camino mientras le acompaño como ese otro texto, paralelo, indisoluble que discurre a su lado en la búsqueda insistente de llegar a su destino.

2 Comments

  1. En la vida no existe la certeza no de lo que tuhaces, mucho menos esperar que alguien mas entienda quien eres y porque eres asi…. TE AMO y espero seguir sabiendo muchoooooo de ti

  2. Gracias amor. Es cierto. Las certezas son ideas muy extrañas además de muy difíciles de conseguir. ¿Entender? Ese es uno de los verdaderos sueños irrealizables que tenemos como humanos. Pero el intento se hace, ¿eh? 🙂

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