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	<title>Comentarios en: De palabreros moribundos</title>
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		<title>Por: Juliana</title>
		<link>http://www.pedrocarrillo.com/2008/09/de-palabreros-moribundos/#comment-152</link>
		<dc:creator>Juliana</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Oct 2008 03:50:16 +0000</pubDate>
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		<description>Querido Pedro:
En primer lugar creo que nuestra naciente amistad es el mejor ejemplo de la magia que son las redes sociales y el poder de las palabras en el mundo de Internet. Si tú no hubieras &quot;ido de salido&quot; a mandarme un mail a Papel en blanco para ofrecerme abrir las puertas de tu casa para mi, no estaríamos acá. No te conozco, no me conoces, pero la palabra nos une. Y el origen, por supuesto. El terruño y la nostalgia que, a través de la palabra y la imaginación es símbolo, sueños y comunicación (acabo de encontrar una clave para un texto sobre Cortázar, por cierto). Vaya eso de comienzo.
Por otro lado, navegando acá y allá se me ocurrió leer tu primer post y (oh, surprise) ¿con qué me encuentro allí? Con la siguiente coletilla: &quot;...jugar con las palabras para espantar fantasmas trasnochados. Palabras que espero propagar con mis travesuras lingüísticas.
A fin de cuentas el universo está en blanco y yo lo pinto del color que quiero.&quot;
Hay algo juguetón en las palabras, algo transgresor en ellas y es esa transgresión la que nos hace despertarnos (como el grillito que te despertó esta mañana) y ver de repente la realidad con una nueva emocionalidad.
Al final, sin embargo, de este post nos recuerdas que después de todo la responsabilidad es de nosotros mismos: &quot;Ya debe ser momento de ser responsables de nosotros mismo y eso incluye – aunque nos duela– el reconocer que si la palabra muere en nuestra percepción del entorno social –digital o no–, es porque simplemente ya no estamos vivos.&quot;
¿Dónde está la vida, finalmente? Dónde la palabra si es que ella fue el inicio de todo (seamos creyentes o no, el verbo fue primero. Grito desgarrador que venció la impotencia de la soledad para conectarnos, organizarnos, amarnos, protegernos. La palabra que nos permitió co-laborar, co-habitar, co-existir.
Gracias por permitirme esta disgresión filosófica de medianoche (para mi). Un beso</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Querido Pedro:<br />
En primer lugar creo que nuestra naciente amistad es el mejor ejemplo de la magia que son las redes sociales y el poder de las palabras en el mundo de Internet. Si tú no hubieras &#8220;ido de salido&#8221; a mandarme un mail a Papel en blanco para ofrecerme abrir las puertas de tu casa para mi, no estaríamos acá. No te conozco, no me conoces, pero la palabra nos une. Y el origen, por supuesto. El terruño y la nostalgia que, a través de la palabra y la imaginación es símbolo, sueños y comunicación (acabo de encontrar una clave para un texto sobre Cortázar, por cierto). Vaya eso de comienzo.<br />
Por otro lado, navegando acá y allá se me ocurrió leer tu primer post y (oh, surprise) ¿con qué me encuentro allí? Con la siguiente coletilla: &#8220;&#8230;jugar con las palabras para espantar fantasmas trasnochados. Palabras que espero propagar con mis travesuras lingüísticas.<br />
A fin de cuentas el universo está en blanco y yo lo pinto del color que quiero.&#8221;<br />
Hay algo juguetón en las palabras, algo transgresor en ellas y es esa transgresión la que nos hace despertarnos (como el grillito que te despertó esta mañana) y ver de repente la realidad con una nueva emocionalidad.<br />
Al final, sin embargo, de este post nos recuerdas que después de todo la responsabilidad es de nosotros mismos: &#8220;Ya debe ser momento de ser responsables de nosotros mismo y eso incluye – aunque nos duela– el reconocer que si la palabra muere en nuestra percepción del entorno social –digital o no–, es porque simplemente ya no estamos vivos.&#8221;<br />
¿Dónde está la vida, finalmente? Dónde la palabra si es que ella fue el inicio de todo (seamos creyentes o no, el verbo fue primero. Grito desgarrador que venció la impotencia de la soledad para conectarnos, organizarnos, amarnos, protegernos. La palabra que nos permitió co-laborar, co-habitar, co-existir.<br />
Gracias por permitirme esta disgresión filosófica de medianoche (para mi). Un beso</p>
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