Un remolino me atrapa
descorriendo las capas
en las que escondí los sueños
adormecidos en éter
su fuerza me arrastra
no me opongo
lo deseo
descubre mis huesos
ávidos
ansiosos
no dejes que me aferre a mí
no permitas que mis uñas
enterradas en la tierra de ayer te sujeten
viento de mar
tibio
elévame
Papel de silencio
entonces
floto en tu regazo de río.