He visto tu cara sin ojos
tu palabra voraz incendiando las horas
tu aliento de muerte calcinando el silencio.
Pero no cantes victoria…
Hay quién vive en el borde del cráter
y soporta el azufre de una entraña extraviada.
Por si acaso, me prevengo y decido.
Rompo mis hijos preñados y ausentes
su sangre envenena tu noche maldita.
Por si acaso, arranco mi boca y disimulo mis dientes.