y de pronto abriste la palabra

y de pronto abriste la palabra
cegándome dos veces sin pensarlo

cae el minuto oscuro que carcome el aire
en ese instante de placer casi infantil

sorpresa del silencio
y bebo tus ramas de caricia breve

mientras sigo en tu boca la luz
y amanece mi cama sin final

Entre estos silencios que me pueblan

Entre estos silencios que me pueblan
respira el deseo de parar el tiempo,
de callar, esconder y volar.

Tal vez, descorrer la cortina de angustias -de deseos,
de miradas vacías y furtivas que anochecen en las ganas perdidas-,
sea motivo o razón suficiente para saltar al vacío del olvido
y llenar el abismo de nuncas que me habitan,
me ocupan, me esperan con paciencia infinita de amante
para darme de bruces al viento
con la ausencia total de mí mismo.