La montaña

Rulfo, de pocas palabras, junto a Julio Garmendia conforma uno de mis mayores tesoros: la herencia. De alguna manera sus mundos habitan en mi memoria y mis mundos son posibles gracias a sus sueños a destiempo y contratiempos. Juan Rulfo, ha llenado mi universo de tan pocas palabras que sus historias de silencio me habitan inconmensurables. Como breve homenaje —no podría ser de manera larga—, os dejo un texto conectado con esos mundos de los que hablo.  

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El cuerpo como flecha

¿Qué es lo más importante en el acto de escribir? La transición del pensamiento al tono de las palabras. Por eso hay que escribir al dictado del pensamiento. La manera de escribir, decía Ralph Waldo Emerson, es lanzar el propio cuerpo contra el blanco cuando ya agotaste tus fechas.

Victoria de Stefano.
Diarios 1988-1989.  La insubordinación de los márgenes.
Caracas: El Estilete, 2016. p. 13. 


Foto de Erik Forsberg bajo licencia Creative Commons disponible en https://flic.kr/p/zqLTV

50 vidas por libro (banda lectora)

Como ese momento en el que pasamos una página en blaco. Sí, así ha sido este tiempo sin escribir. Ahora con nuevo diseño, más años, más cosas. En fin, más vida vivida, que al fin de cuentas —y como decía mi abuela Olga— es lo que importa.

Tal como sucede en la música, los silencios son importantes en muchas áreas de la vida. Estos marcan ritmos, contrastes y dinámicas diversas que, en muchos casos, nos definen o completan. Esta entrada, sin embargo, no trata de los silencios, sino del contraste que estos marcan. Contretamente, en los libros. Sí, los libros que han llenado esta ruta de medio siglo de vida.

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El autobús de las 23:30 Sevilla-Lisboa

Llegué a la calle Betis a eso de las 21:30. Estaban reunidos en un bar de tapas con unas cervezas por delante. Esperaban la comida y hablamban animadamente. Eran unos seis. Me senté con ellos entre los que estaba Zé, mi amigo. Luego de las presentaciones y las preguntas iniciales empezamos a hablar. Bueno, ¿hablar en qué idioma? Estábamos repartidos entre Bulgaría, Estados Unidos, Venezuela-España (mi caso) y fundamentalmente Portugal. No le dimos aviso a nadie, no hicimos ninguna llamada, pero al final, la delegación portuguesa que vino al WordCamp Europe 2015, conquistó el bar; aunque parezca mentira, hablamos inglés, español y portugués. Este encuentro luso-europeo fue previo a la fiesta de cierre de WordCamp Europe donde nos tomamos unas copas y hablamos de todo lo habido y por haber. Mi plan original era volver a casa en el autobús de las 23:30. Iluso de mí, el único autobús que pasó fue uno rumbo a Lisboa donde tengo muchos amores y poderosas razones para volver siempre y sobrevivir la saudade como bien se pueda. No es fácil tener una marca tan profunda y que la vida te lleve por otros caminos. En fin, ya en la fiesta hablamos, hablamos y hablamos. Y eché mucho en falta tener más soltura con el portugués, una lengua que quiero con especial afecto. Dentro de la conversación, la sorpresa de mi comprensión de la lengua portuguesa y el obligadom comentario a la relación de Venezuela, país donde nací, con Portugal. Es fantástico ver cómo la gran diversidad cultural que me brindó el trópico venezolano sigue regalándome elementos extraordinariamente valiosos en la vida. Sí, estamos muy cerca. Hablamos de la panadería y de la repostería. Ay, el pan, el pan, el pan!!! Jajaja.

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